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El juez George Greer decidió que Terri Schiavo, de 39 años, que está en estado vegetal desde que tuvo un ataque cardíaco en 1990, debe ser desconectada de la vía de alimentación el 15 de octubre, a pesar de las objeciones de sus padres.
El esposo de Schiavo buscó durante años que los médicos del hospital St. Petersburg, en Florida, la desconectaran, argumentando que su esposa tenía muerte cerebral.
Indicó que su cónyuge le había dicho previo a su ataque cardíaco que no quería vivir permanentemente conectada a un dispositivo médico que la mantuviese con vida.
Pero sus padres, Bob y Mary Schindler, argumentaron que tenía una oportunidad de recuperarse, y su abogado advirtió que apelará la decisión. Sus padres testificaron ante la corte que Schiavo demostró signos de que los reconocía y que trató de hablarles.
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