Habló ante miles de fieles en la Plaza de San Pedro y reiteró el pedido para detener la guerra en un discurso emotivo.
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«Ruego por la paz en este momento de temor e incertidumbre, y pido que la armonía y la reconciliación se reaviven» entre los pueblos, dijo el obispo de Roma.
Estas fueron las primeras palabras de Juan Pablo II luego de que el lunes el presidente norteamericano,
«Quien decide que los medios pacíficos están agotados, para dar paso a la acción armada, asume una grave responsabilidad ante Dios, su conciencia y la historia», dijo el vocero vaticano Joaquín Navarro Valls.
Una declaración tan fuerte no había sido dictada ni siquiera en ocasión de las dos guerras precedentes, la del Golfo y la de Yugoslavia, comparables de algún modo a ésta y a las cuales el Papa se había opuesto, como ahora, hasta último minuto.
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