Designaron en forma oficial al nuevo secretario general de la OTAN
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Anders Fogh Rasmussen.
En la agenda se encuentra también la aplicación práctica de la vuelta de Francia a la estructura de comando de la unión militar y la elaboración de nuevo "plan estratégico" que defina las tareas principales, objetivos y perspectivas de la organización fundada en 1949. El último plan data de 1999.
Rasmussen se manifestó a favor de negociar con grupos islamistas talibanes en Afganistán, según dijo hoy en una entrevista con el diario danés "Politiken".
"Entre los grupos talibán hay grupos con los que se puede hablar del intento de lograr la reconciliación en el país", comentó. Pero también está claro que hay un núcleo duro que sólo entiende el poder militar y que no está dispuesto a alcanzar acuerdos, matizó.
Con sus declaraciones, Rasmussen apoya las exigencias entre otros, del ministro de Exteriores británico, David Miliband, que se manifestó a favor de contactos directos con determinados grupos talibán en el sur de Afganistán, tras la sangrienta ofensiva de verano, en la que cayeron numerosos soldados británicos.
Otro objetivo importante como jefe civil de la alianza militar, Rasmussen nombró los acuerdos entre la OTAN y la UE que permitan la cooperación entre las unidades internacionales de la ISAF (de la OTAN) en Afgnistán y el contingente enviado por la UE.
Además, Rasmussen anunció su intención de viajar pronto a Turquía, un país que puso verdaderas trabas a su nombramiento por la posición del gobierno danés durante al publicación de caricaturas que ofendieron al islam. "Quiero adoptar iniciativas concretas para reforzar la cooperación con países musulmanes", manifestó hoy Rasmussen a la televisión Deutsche Welle.
El nuevo secretario general de la OTAN es conocido como un hábil negociador y un político pragmático que fue aliado fiel del anterior presidente de EEUU, George W. Bush, durante su permanencia al frente del Gobierno.
Rasmussen apoyó desde el principio la misión en Afganistán y aprobó el envío de tropas a Irak, donde aseguró en 2003 que había armas de destrucción masiva, algo que a su juicio justificaba el ataque.




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