Bolivia llevó ayer a la Cumbre de Presidentes de las Américas de Monterrey su reclamo por una salida al Pacífico, al demandar el mandatario de ese país, Carlos Mesa, a su par chileno, Ricardo Lagos, una solución definitiva al polémico tema. Los dos jefes de Estado discutieron abiertamente en la última sesión de trabajo de la cumbre cerrada ayer en esa ciudad mexicana, sin llegar a un acuerdo sobre la petición de Bolivia, que se arrastra desde que perdió el acceso al mar en una guerra contra Chile en 1879. «Convocamos al presidente Lagos y al gobierno de Chile a buscar con nosotros una solución definitiva a nuestra demanda marítima», dijo Mesa al encender el debate frente a todos los mandatarios del continente. Sin embargo, Lagos respondió que la cita hemisférica en México no era «un foro pertinente» para discutir la mediterraneidad de Bolivia, que calificó como un asunto bilateral entre ambos países sudamericanos.
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El presidente chileno ofreció restablecer de inmediato relaciones diplomáticas, a lo que Mesa respondió que ello ocurriría sólo una vez que se resolvieran las demandas bolivianas.
Chile y Bolivia rompieron sus relaciones diplomáticas hace 26 años y solamente mantienen contactos a nivel consular.
Tras escuchar el planteamiento del presidente boliviano, Lagos fue enfático al declarar que «Chile no tiene temas pendientes con Bolivia». «Si de diálogo se trata, ofrezco relaciones diplomáticas aquí y ahora», agregó el presidente chileno, cuyo gobierno había propuesto una concesión de tierra gratuita para facilitar la exportación de gas boliviano a través de Chile. «Pero la bandera va a ser de Chile.»
Mesa dijo también que, como medida de presión a Chile, «debe hacerse un acercamiento a la diplomacia peruana, a las relaciones de mayor acercamiento comercial con Perú para permitir que esa presión sirva también para presionar a Chile».
Según el presidente boliviano, lo generado en Monterrey, con el apoyo reciente de Venezuela, Brasil y Cuba sería «la oportunidad histórica para recuperar lo nuestro».
Luego de conocer estas declaraciones, el líder cocalero boliviano Evo Morales pidió en La Paz «parar» las relaciones comerciales con el país trasandino, a la que consideró «una medida pacífica muy acertada para presionar a que Chile revise su posición. Lo dijo en la primera de una serie de reacciones a la nueva negativa chilena. El político sostuvo que no habrá «ninguna relación comercial mientras no se resuelva el tema del mar con Chile. Ni gas ni agua para ese país».