7 de febrero 2006 - 00:00

Diario danés dice no sentirse responsable

Roma (EFE, AFP, La Vanguardia) - El jefe de cultura del diario danés «Jyllands Posten», Flemming Rose, que encargó y publicó las doce caricaturas del profeta Mahoma, lamentó el efecto en los países musulmanes, pero no se siente responsable de las protestas violentas.

Rose, entrevistado ayer por el diario «Corriere della Sera», señaló: «No me siento responsable. Lamento enormemente lo que está pasando en el mundo, es una tragedia».

Sin embargo, consideró que los que protestan de forma violenta «no tienen ninguna idea de lo que hemos publicado y de por qué lo hemos hecho, la relación entre libertad de expresión y religión». Para Rose, se trata de «fanáticos instrumentalizados por los predicadores del odio, que habrían encontrado cualquier otro pretexto para comenzar la revuelta».

Las protestas violentas registradas en Damasco y Beirut, entre otras ciudades, «tienen poco que ver conmigo y con mi periódico. Están basadas en mentiras de los imanes radicales»,
señaló Rose.

Las doce viñetas provocaron «un debate muy útil», en el que participaron «muchos ciudadanos musulmanes» que pudieron expresar sus opiniones, señaló durante la entrevista.

• Desafío

Después de que, el pasado verano boreal, se supiese que un autor de libros infantiles no encontraba ilustradores para un libro sobre Mahoma, los responsables del periódico lanzaron un reto: encontrar a alguien dispuesto a dibujar a Mahoma.

El objetivo era comprobar hasta qué punto el islam había limitado la libertad de expresión en la sociedad danesa.
Tras poner un anuncio, encontraron a doce dibujantes dispuestos a retratar al Profeta y uno de ellos dibujó la famosa imagen de Mahoma con un turbante en forma de bomba. Finalmente las caricaturas se publicaronel 30 de setiembre. Rose reconoció que en su país «muchos musulmanes se sintieron ofendidos y protestaron, como era su derecho, pero otros entendieron que nuestro enemigo no es el Islam sino el oscurantismo. En cualquier caso nadie provocó desórdenes graves». Como contracara, « Jyllands Posten» se había negado hace tres años a difundir ilustraciones satirizando a Jesucristo. La mayoría de los países europeos cuentan en su arsenal jurídico con leyes y disposiciones legales para reprimir lo que define como actos blasfemos o ultraje a la religión, pero en contadas ocasiones recurre a ellas.

En Dinamarca, el Código Penal castiga a aquel que «ofende o insulta públicamente una religión reconocida en el país». Sin embargo, pese a la solicitud de 11 organizaciones musulmanas, la disposición no fue aplicada en el caso de las caricaturas porque entra en conflicto con la libertad de expresión.

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