Sin embargo, consideró que los que protestan de forma violenta «no tienen ninguna idea de lo que hemos publicado y de por qué lo hemos hecho, la relación entre libertad de expresión y religión». Para Rose, se trata de «fanáticos instrumentalizados por los predicadores del odio, que habrían encontrado cualquier otro pretexto para comenzar la revuelta». Las doce viñetas provocaron «un debate muy útil», en el que participaron «muchos ciudadanos musulmanes» que pudieron expresar sus opiniones, señaló durante la entrevista.
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