Los principales diarios de Estados Unidos lamentaron la decisión del secretario de Estado, Colin Powell, de renunciar a su cargo, destacando que sin él la Casa Blanca carecerá de una voz moderada, aunque esa voz haya sido generalmente ignorada.
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Una "figura imponente, quien una vez personificó la dignidad, integridad y promesa de un servicio en el gobierno", describió a Powell The New York Times, que sin embargo agregó que su "enorme estatura y su imagen de fuerza moderada fueron desperdiciados en defender una decisión unilateral en la que él no estaba de acuerdo, para lanzar una guerra en la que no parecía realmente creer".
Según el editorial del Times, Powell "eligió la lealtad por sobre el liderazgo" y pareció "no querer o no poder ejercer demasiada influencia sobre el presidente (George W. Bush) en ese momento crítico".
"La posibilidad de que la influencia de Powell, aunque débil, no atempere más las políticas del gobierno consternará a muchos seguidores", dijo por su parte The Washington Post.
"De todos modos, Powell debe también cargar con la responsabilidad por los fracasos diplomáticos del gobierno", agregó.
El Post indicó que Powell "pasó menos tiempo en el exterior que ningún otro secretario de Estado en décadas" y que "podría haber hecho más para construir un apoyo internacional para la intervención estadounidense en Irak, y podría haber defendido con más fuerza dentro del gobierno la necesidad de un plan para la posguerra".
"Sin embargo, el hecho de que sea Powell quien se va mientras que los arquitectos de las políticas fallidas e incluso desastrosas a las que se opuso -desde la posguerra en Irak a (el centro de detención en) la Bahía de Guantánamo y (las torturas en la cárcel de) Abu Ghraib- siguen en sus cargos, es una demostración de la falta increíble de responsabilidad bajo el gobierno de Bush", indica el editorial del Post.
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