Dinero de caridad a manos del terror
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Los británicos aportaron 44 millones de euros para socorrer a las víctimas del terremoto de Pakistán. La mayoría de ese dinero se recaudó en mezquitas, y hay fundadas sospechas de que una buena cantidad se pudo derivar a los bolsillos de los encargados de preparar el ataque contra al menos 10 aviones.
La prueba más evidente del vínculo entre aquella tragedia (murieron más de 70.000 personas) y la financiación de los terroristas podría encontrarse en el papel jugado por los gestores de Crescent Relief London.
La organización -que ya no dirige Rauf- tiene su sede en el este de Londres, pero funciona perfectamente en High Wycombe, a pocos kilómetros al noroeste de la capital. Estos dos puntos son, junto a Birmingham, los enclaves donde
Scotland Yard y los servicios secretos (MI5) centraron sus pesquisas sobre el plan terrorista. Pero no sólo se trata de la relación del fundador de la organización con dos de los detenidos. Hay más lazos que hacen sospechar de esta casa de caridad. Desde High Wycombe se enviaron a Pakistán 1.000 tiendas de campaña a través de Crescent. Todo aquel que quisiera hacer donaciones a esta organización debía contactar con Khuram Ali. Su teléfono móvil se facilitó a través de una publicación local.
Sí, Khuram Ali, que tiene 27 años, es uno de los cinco detenidos en esta localidad por su presunta pertenencia al grupo terrorista que pensaba derribar al menos 10 aviones en pleno vuelo. Es, como Waseem Kayani y Assad Sarwar (otros dos de los capturados en la zona), británico de origen paquistaní.
Crescent Relief London tiene una recaudación anual próxima a los 130.000 euros. Tras el terremoto, la organización envió a Pakistán 147.000 euros. Ghazanfer Ali, el actual director de la organización, tiene serias dudas de que parte del dinero fuera desviado al grupo terrorista.



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