Disidencia no ve signos de apertura en Cuba
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Los disidentes piensan que, aun si se recupera, Fidel Castro no será el mismo de antes y sostienen que Cuba vive una sucesión gradual de dirección que algunos ven con esperanza y otros con pesimismo.
Los reclamos más activos parten de los moderados. Manuel Cuesta Morúa y el ex comandante Eloy Gutiérrez Menoyo ven una buena oportunidad para cambios en la isla.
«La nueva coyuntura de la sucesión -transitoria o permanente- no debe concebirse como una continuación del statu quo, este largo y fatigoso drama que vivimos los cubanos, sino como una hora -grande y propicia- para iniciar, de manera tan gradual como acelerada, un proceso de cambios profundos y audaces», dijo Menoyo.
Para Cuesta Morúa, «la hora de Fidel Castro ha terminado». «Está definida la sucesión y Raúl es el gobernante silencioso que conforma un nuevo gobierno, con más represión social combinada con apertura económica a largo plazo. Nuestra esperanza no está en Raúl. Cuba entró en una nueva etapa que puede ser decisiva. Cada vez hay más conciencia de que el cambio democrático es necesario e inevitable», sostiene Payá.
«Va a ser el pueblo de Cuba el que va a llevar a cabo la transición, y espero que sea muy pronto. Raúl Castro no se va a mantener en esto por mucho tiempo», asegura Roque.
A juicio de Oscar Espinosa Chepe, también excarcelado del grupo de los 75 detenidos en 2003, «hay una forma gradual de cambio» hacia un gobierno «más colectivo».
Vladimiro Roca piensa más bien que no ha pasado nada: «Para mí eso es un gran teatro, no hay que olvidar que Fidel Castro es el tramoyista más grande que ha existido en la historia de Cuba».
Los disidentes no han hecho este mes acciones públicas, con la excepción de las Damas de Blanco, familiares del grupo de los 75 disidentes condenados a duras penas de cárcel por «delitos de opinión», que todos los domingos asisten a misa en la iglesia Santa Rita, en la Quinta Avenida.


