El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, presentó los resultados de la remodelación del estanque reflectante del Monumento a Lincoln, una obra valuada en u$s14 millones que acumuló demoras y problemas desde su inauguración. La exposición se realizó en Washington D.C., a menos de 24 horas de las elecciones de mitad de mandato, en un contexto adverso para los republicanos.
Trump encabezó una presentación frente al espacio renovado y dedicó buena parte de su discurso a explicar los cambios realizados en las tuberías, el césped que rodea el estanque y el revestimiento de granito. La actividad funcionó como una de sus últimas apariciones públicas antes de que los estadounidenses acudieran a las urnas: “Este proyecto debería ser un proyecto que una a todos los estadounidenses”, sostuvo el mandatario ante los periodistas.
Sin embargo, la obra quedó envuelta en una controversia desde que el presidente anunció su renovación en junio. En aquel momento, Trump había destacado el resultado y prometido que el agua tendría un tono azul similar al de la bandera estadounidense. Pero la aparición masiva de algas volvió verde el estanque y, posteriormente, comenzaron a desprenderse partes del revestimiento.
La remodelación acumuló inconvenientes técnicos, entre ellos la aparición de algas y el desprendimiento del revestimiento.
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Las fallas de la obra y las acusaciones de vandalismo
Frente a los inconvenientes, Trump responsabilizó a supuestos vándalos por los daños, aunque su administración no presentó pruebas que respaldaran esas acusaciones. La investigación derivó inicialmente en la imputación del ex piragüista olímpico David Hearn, señalado por presuntamente haber provocado destrozos en el lugar.
No obstante, la fiscalía estadounidense, encabezada por Jeanine Pirro, terminó retirando el caso. La decisión generó el enojo del presidente, mientras que los abogados de Hearn cuestionaron el accionar de las autoridades.
En un comunicado, la defensa sostuvo que el sobreseimiento no alcanzaba para reparar lo ocurrido y afirmó que el cierre de la causa “no borra el abuso de poder del gobierno al arrestar y acusar a un estadounidense patriota que no hizo nada malo”.
Durante su presentación del lunes, Trump también apuntó contra sus antecesores demócratas, Joe Biden y Barack Obama, a quienes acusó de haber gastado demasiado dinero en las renovaciones anteriores del estanque. Además, volvió a responsabilizar a presuntos vándalos por los daños en las obras realizadas durante su gestión, nuevamente sin aportar evidencias.
Trump cambió el foco y llamó a votar por los republicanos
Unos 20 minutos después de comenzar su exposición, el mandatario dejó de lado los detalles técnicos de la remodelación y se refirió a las elecciones de mitad de mandato, que definió como una instancia decisiva para su administración.
Trump reconoció que el partido del presidente suele perder representación en el Congreso durante estos comicios y aseguró que su espacio había hecho todo lo posible para revertir esa tendencia: “Lo intentamos con todas nuestras fuerzas”, expresó.
Las elecciones de mitad de mandato representan un desafío para los republicanos, que enfrentan disputas ajustadas en varios estados.
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El escenario electoral presentaba dificultades para los republicanos. Durante las semanas previas, distintos sondeos mostraron una ventaja ajustada de los candidatos demócratas en varias disputas clave, entre ellas las elecciones al Senado en Texas, Alaska, Kansas, Iowa y Maine.
El malestar de los votantes también representaba un desafío para la Casa Blanca. Las encuestas reflejaban un deterioro en la aprobación de Trump, especialmente por su desempeño económico y el aumento del costo de vida.
Los precios de los alimentos y los combustibles subieron desde comienzos de año, mientras que la inflación continuó en niveles elevados. Entre los factores señalados aparece la guerra con Irán, iniciada por Trump a fines de febrero, que impactó sobre la economía estadounidense.
De esta manera, la presentación de una obra pública de millones de dólares quedó atravesada por la disputa electoral. A pocas horas de la votación, el presidente buscó mostrar los resultados de una remodelación cuestionada mientras intentaba sostener el respaldo a su partido en las urnas.