15 de enero 2003 - 00:00

Dos mil empresas, a la quiebra

Caracas (EFE, ANSA, AFP) - Hugo Chávez viajó a Quito para la asunción presidencial de su par ecuatoriano, Lucio Gutiérrez, mien-tras se aguarda la concreción del «grupo de países amigos» -varios de cuyos postulantes fueron vetados por las partes-, que se vislumbra como la única ventana que puede permitir una salida en el conflicto venezolano. Mientras siguen los enfrentamientos callejeros, el gobierno prorrogó la inamovilidad laboral, pero para los que menos ganan, es decir, abrió las puertas a la movilidad o despido de los que ocupan puestos gerenciales, por ejemplo, en la estatal PDVSA.

En tanto, voceros del empresariado, principalmente del comercio y la pequeña y mediana industria, reconocieron que cuando empezó la huelga el 2 de diciembre, nunca pensaron que podría prolongarse por tanto tiempo, y expresaron el temor a no poder reanudar las actividades cuando finalice. Fuentes económicas calcularon que unas 2.000 empresas quebrarán como consecuencia de la huelga.

El vicepresidente de Venezuela, José Vicente Rangel, afirmó que «el gobierno está dispuesto a seguir gobernando a fuego lento» hasta 2006, a pesar de que sólo este año, la huelga y la crisis le costarán al país unos 4.000 millones de dólares, según cálculos del titular de Energía y Minas, Rafael Ramírez.

Cuando terminen los actos de Quito, Chávez viajará a Nueva York para dialogar, el 16 de enero, con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, quien ayer le reclamó a él y a la oposición que encuentren una solución «en los medios de la Constitución y la democracia», a la vez que se anunció para el próximo lunes la visita del Premio Nobel de la Paz y ex presidente de EE.UU. Jimmy Carter.

• Prórroga

España, Portugal, Chile, Brasil, México, la Argentina y los Estados Unidos son algunos de los países dispuestos a formar parte del «grupo de países amigos». Chávez, en tanto, decretó la prórroga de la inamovilidad laboral por seis meses, a excepción de los trabajadores que ganen más de 400 dólares, lo que la oposición interpretó como una represalia contra los empleados en huelga de la petrolera estatal PDVSA.

En el estado de Mérida, siete personas murieron y cuatro resultaron heridas, dos de gravedad, al explotar un depósito de combustible para su venta ilegal, informó el comandante del cuerpo de bomberos de esa provincia, José Mario Uzcátegui.

En Caracas, la policía tiró bombas lacrimógenas a chavistas que impidieron llegar a su destino a una marcha opositora en el oeste de la ciudad. En los incidentes,
un joven resultó herido de bala en una pierna.

Además, la policía metropolitana, sospechosa de la muerte de dos jóvenes chavistas hace dos semanas, fue despojada de parte de sus armas por la guardia nacional y el ejército. La PM responde al alcalde opositor Alfredo Peña.

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