Drama de plebiscitos: se complicó Francia

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Cuando los gobernantes se someten a plebiscito, abren una caja de Pandora. Los franceses vieron en la elección del domingo por la Constitución Europea la oportunidad de combinar su descontento por temas locales y desbarataron los planes de todo el continente. Ahora, la Unión Europea se encuentra en una incertidumbre jurídica que se suma a la intrincada burocracia que rige al bloque. La situación para los europeístas podría complicarse. Las encuestas indican que 60% de los holandeses, que votan mañana, se expresaría en contra del texto constitucional. En Europa, priman ahora la decepción y el desconcierto por la frustrada unidad política y por las complicaciones que se ciernen sobre el euro. Para Jacques Chirac, en tanto, fue un duro cimbronazo, a tal punto que hoy deberá anunciar la formación de un nuevo gobierno.

Bruselas - Grogui tras el inapelable No a su Constitución en el referendo francés, Europa comenzaba a prepararse ayer para el peor de los escenarios de cara a la consulta de mañana en Holanda, que podría asestarle un golpe mortal a la Carta Magna. Si bien los responsables europeos en Bruselas afirmaron que la Constitución «no está muerta» y la UE continuará con su proceso de ratificación, el futuro de Europa es toda una incógnita en vísperas del referendo holandés del 2 de junio.

Los sondeos de opinión afirman que el No también ganaría en Holanda, siguiendo los pasos de Francia, donde cerca de 55% de la gente votó en contra del tratado constitucional. (Los sondeos de ayer marcaban que el rechazo entre los holandeses creció hasta 59%.)

• Discusión

Si esta tendencia se confirma, la Constitución Europea será rechazada por dos países fundadores de la UE en un margen de cuatro días, lo que podría significar un golpe mortal para la Carta Magna y la confirmación de una crisis sin precedentes en el Viejo Continente.

«Es necesario que conservemos mucha sangre fría», lanzó el ministro luxemburgués de Relaciones Exteriores,
Jean Asselborn, pidiendo a los Estados miembros de la UE «no abandonar todo».

Los jefes de Estado y gobierno europeos tienen previsto reunirse en dos semanas, el 16 y el 17 de junio próximos, en una cumbre cuyo objetivo inicial era discutir la ya complicada cuestión del presupuesto europeo, pero que deberá abocarse ahora a analizar la nueva coyuntura.

Como parte de esas consultas, el primer ministro luxemburgués,
Jean-Claude Juncker, presidente en ejercicio de la UE, recibirá al presidente francés, Jacques Chirac, el 9 de junio.

«La nueva situación tras el voto en Francia y sus repercusiones deberán ser analizadas de manera tranquila y lúcida», estimó en ese sentido el lunes el alto representante para la Política Exterior de la UE, Javier Solana (principal candidato al cargo de canciller europeo sobre cuya creación ahora se duda).

«Los líderes europeos deberemos tomar nota del malestar que esta votación expresa y a la vez renovar nuestros esfuerzos para explicar que esta Constitución consagra los derechos y las libertades de los europeos así como nuestro modelo social», sostuvo por su parte el presidente del gobierno español, el socialista
José Luis Rodríguez Zapatero.

La Constitución busca dotar a la UE de una herramienta más fuerte para tomar decisiones políticas comunitarias, luego de la histórica ampliación del 1 de mayo de 2004 a diez países.

Además, establece la creación de un puesto de presidente y ministro de Relaciones Exteriores de la Unión Europea.

Con el tratado ya ratificado por nueve países, son unos 220 millones de europeos que se encuentran del lado del Sí, es decir, cerca de 49% de la población de la UE, según la Comisión Europea.

Sin embargo, para los analistas, en la próxima cumbre europea deberá tomarse una decisión tajante: constatar una muerte prematura del tratado, que necesita ser ratificado por los 25 Estados miembros para entrar en vigor, o confirmar la tendencia de llevar hasta el final el proceso de ratificación.

«Pueden decidir continuar adelante por razones democráticas. «La mayoría votó en contra, ¿pero cuáles son las razones? Hay razones que son contradictorias», comentó por su parte el presidente de la Comisión Europea,
José Manuel Durao Barroso, a la televisión francesa.

«Algunos dicen que Europa va demasiado lejos, otros dicen que quisieran otra Europa, otros dicen: 'Queremos más Europa, pero no esta Europa'», indicó Barroso para explicar la naturaleza de la contradicción.

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