El acusado, que también fue encontrado culpable de contrabando de explosivos, podría haber recibido una condena inferior si hubiera accedido a colaborar con la policía.
Coughenour indicó que, con su sentencia, esperaba enviar un mensaje sobre cómo funciona el sistema judicial estadounidense en los casos de terrorismo.
«No nos ha hecho falta utilizar un tribunal militar secreto, detener al acusado de manera indefinida o negarle el derecho a un abogado.
Nuestros tribunales no han abandonado su compromiso con los ideales que distinguieron a este país», declaró el juez.
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