«Este proyecto de ley no solucionará todos los problemas de nuestro sistema de financiamiento electoral, pero es un gran paso en la dirección correcta», afirmó uno de sus principales defensores, el senador demócrata de Wisconsin,
El objetivo es limitar la influencia de los grupos de presión en la política y eliminar ciertas formas de contribución hechas a los partidos para financiar las campañas de sus candidatos, que llegaron a más 500 millones de dólares en el último ciclo electoral de 2000.