EE.UU.: Corte zanjó la polémica y liberó la posesión de armas
-
Al menos 28 muertos por un incendio en una fábrica de zapatos en China
-
Venezuela negocia con el FMI un acceso rápido a sus activos para enfrentar las consecuencias de los terremotos
Dick Heller, el guardia de seguridad que demandó a la ciudad capital de EE.UU.por haberle denegado un pedido para tener un arma en su casa, firma autógrafos fuera del edificio de la Corte Suprema en Washington. Su caso puso fin a una extensa polémica legal.
La enmienda señala textualmente: «Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas».
Para los magistrados, el meollo de este caso era si la Segunda Enmienda protege el derecho a tener armas -sin importar los motivos- o si éste está vinculado con el servicio dentro de una milicia estatal ordenada.
El dictamen enfrentó a grupos en ambos lados del controvertido asunto, que se apostaron en las escalinatas del edificio de la Corte Suprema portando carteles y gritando consignas.
En una de las leyes más estrictas del país sobre este asunto, el distrito de Columbia, que incluye a Washington, prohíbe desde 1976 la posesión de armas de bajo calibre, pero permite otras siempre y cuando estén descargadas, sin ensamblar, registradas o tengan un seguro en el gatillo.
Las autoridades capitalinas insisten en que esas leyes han contribuido a reducir la criminalidad en el área, pero sus detractores sostienen que les impedían el derecho a defenderse, pese a que el Gobierno local no penaliza el uso de las armas en casos de legítima defensa.
David Kopel, una de las máximas autoridades sobre el control de armas en EE.UU., dijo que la decisión es «tremenda» y supone un revés «para los esfuerzos de Naciones Unidas y para activistas estadounidenses que buscan la eliminación absoluta del uso de las armas para cualquier propósito».
Paul Helmke, de la Campaña Brady para Prevenir la Violencia con Armas, afirmó en rueda de prensa que el dictamen «limitó los extremos» respecto del control de armas en EE.UU., donde cada estado impone sus propias leyes. Aseguró que el dictamen mantendrá «restricciones razonables» sobre las armas aunque, como Kopel, vaticinó que habrá más casos similares ante la Corte.
El caso se originó en una demanda presentada contra la ciudad de Washington por Dick Heller, un guardia de seguridad sexagenario al que le fue denegada su solicitud para tener un arma en casa.
La clase política y los candidatos presidenciales también se sumaron al debate suscitado por el dictamen.
El portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto, elogió la decisión de los jueces porque, a su juicio, «respalda el derecho de los estadounidenses a portar armas».
El candidato presidencial republicano John McCain, que apoyó desde el principio la demanda, calificó de histórica la decisión de la Corte Suprema y criticó a su rival, el demócrata Barack Obama, por respaldar restricciones a la Segunda Enmienda.
«Pese a la visión elitista de que los estadounidenses se aferran a las armas por amargura, el dictamen reconoce que la tenencia de armas es un derecho fundamental, sagrado, al igual que el derecho a la libertad de expresión y de asociación», afirmó el republicano en un comunicado.
Para Obama, la sentencia es sustancialmente justa, pero al derecho constitucional de poseer una pistola se la deberá acompañar con «leyes de buen sentido» que frenen la proliferación de las armas y la violencia.
Así opinó ayer el senador por Illinois, quien es acusado por McCain de haber cambiado muchas veces su posición sobre el tema de las armas. Con todo, el demócrata dijo haber estado « siempre convencido de que la Segunda Enmienda protege los derechos de los individuos a portar armas».
El candidato ha dicho repetidamente que apoya mayores controles en la venta y posesión de armas, incluyendo la revisión de antecedentes de los compradores.



