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Estados Unidos concedió a los países de la Unión que no necesitan visado de entrada en ese país un plazo que finaliza en octubre de 2005 para que introdujeran en sus pasaportes la información biométrica que exige Washington.
La Unión Europea había solicitado el retraso de esa fecha hasta agosto de 2006 para tener tiempo de solucionar diversos problemas técnicos con los pasaportes biométricos, pero hasta ahora Washington se había negado.