24 de marzo 2005 - 00:00

EE.UU.: la Corte, última opción ya contra eutanasia

Atlanta (EFE, Reuters, AFP, ANSA, DPA) - Un tribunal federal de apelación rechazó ayer una nueva solicitud para impedir muerte por inanición de Terri Schiavo, quien está en coma desde hace 15 años y fue desconectada el viernes pasado de la máquina que le suministraba alimentos y líquidos. El último recurso de la familia de la mujer es presentar el caso ante la Corte Suprema.

Dos de los tres jueces del tribunal, en Atlanta, Georgia, acordaron negar la solicitud de apelación, que pidió reinsertar provisionalmente la sonda alimentaria a Terri Schiavo.

Los magistrados alegaron que el recurso de los Schindler contra la orden de un tribunal estatal de Florida de retirar la sonda carecía de «argumentos sustanciales para que prospere».

Ratificaron así la decisión del martes del juez federal de distrito en Tampa, Florida, James Wittemore, pese a las presiones, explícitas o implícitas, del presidente George W. Bush, el Congreso y parte de la sociedad.

• Vacaciones interrumpidas

El Congreso interrumpió sus vacaciones de Semana Santa para aprobar la madrugada del lunes una ley especial, promulgada casi inmediatamente por Bush, quien había regresado a Washington desde su rancho en Texas con este fin. La misma permitió pasar el caso al fuero federal, habilitando tres instancias de apelación más en esta batalla legal que lleva ya siete años.

Los padres de Terri Schiavo no tardaron en aprovechar la ley para presentar la misma madrugada del lunes un recurso, junto a la solicitud de la reinserción provisional de la sonda, ante el tribunal federal de distrito en Tampa.

Tras la negativa del juez Wittemore, acudieron inmediatamente a la Corte de Apelación de Atlanta, advirtiendo que la vida de su hija «se apaga poco a poco» y que si no hay una pronta decisión «todo
será inútil».

A través de sus abogados, los Schindler indicaron que el tubo debe ser reconectado «de inmediato por la simple razón de que puede morir en cualquier momento. Si eso ocurre, la apelación será un ejercicio inútil».

«Por favor, señores, por el amor de Dios. Les ruego, no dejen que mi hija muera de sed», había clamado Mary Schindler al llegar el martes a la clínica donde se encuentra Terri Schiavo, en el estado de Florida.

Los médicos han señalado que la mujer de 41 años
morirá de inanición en una o dos semanas si no recibe alimentos y líquidos. El caso ha desatado una tormenta política que enfrenta a quienes buscan prolongar su vida y quienes afirman que se la debe dejar morir dignamente.

Ese enfrentamiento se escenificó en los alrededores y en el mismo tribunal donde se estudiaba el problema.

Empleados de la Corte indicaron que los servicios telefónicos estaban a punto de colapsar debido a centenares de llamadas de personas que piden la reinserción de la sonda o de quienes se oponen.

Antes de anunciarse la decisión, el edificio del Tribunal Federal de Apelaciones del Circuito 11º estaba rodeado de automóviles policiales, camiones de la televisión y manifestantes que desafiaban la lluvia y cubrían su boca con una cinta roja en la que se leía la palabra «life» (vida).

Pero en el otro extremo de la calle, sobre un muro, había un cartel que pedía: «Dejen
que Terri muera con dignidad». Michael Schiavo, ex esposo de la mujer y quien ha pedido la desconexión desde hace siete años, también presentó una moción ante el tribunal en Atlanta con el argumento de que ya no se puede hacer nada para sacarla de su estado vegetativo.

Señaló que la «restitución
de vida artificial, aunque sea de manera temporal, violaría» los deseos de Terri, sus derechos y los dictámenes legales anteriores.

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