4 de septiembre 2002 - 00:00

EEUU mostrará sus pruebas en contra de Saddam Hussein

Londres y Washington (EFE, Reuters, AFP, ANSA) - El secretario de Defensa de EE.UU., Donald Rumsfeld, y el primer ministro británico, Tony Blair, dijeron ayer por separado que «dentro de unas semanas» ofrecerán pruebas acumuladas por los aliados sobre el programa de armamento de destrucción masiva del gobierno iraquí.

Sin dar detalles, Rumsfeld indicó, en una conferencia de prensa en el Pentágono, que esa información podría ofrecerse durante las audiencias que celebrará este mes el Congreso sobre Irak. El anuncio de Rumsfeld se produjo después de que Blair insistiera en que «hay que» ocuparse de Hussein porque su régimen «es una amenaza real para la seguridad del mundo», si bien «aún no se ha tomado una decisión» sobre cómo hacerlo.

El jefe del Pentágono destacó que el presidente George W. Bush quiere «ofrecer información que cree importante respecto de cualquier decisión que pueda tomar». Mientras tanto, la Casa Blanca dijo que Bush tratará el objetivo de derrocar a Hussein durante la reunión que celebrará hoy con los principales dirigentes del Congreso.

Descrédito

Rumsfeld trató además de desacreditar cualquier oferta iraquí de permitir el acceso a los inspectores de armas de Naciones Unidas y aseguró que Saddam «intenta tratar a la comunidad internacional y a la ONU como una guitarra: tocando la cuerda adecuada en el momento preciso».

Es que en la última jornada, el viceprimer ministro de Irak, Tarek Aziz se reunió con el secretario general de la ONU, Kofi Annan, y dijo que existen posibilidades de solucionar el conflicto. Aziz manifestó que «estamos dispuestos a cooperar con la ONU» si se tratan todos los aspectos de la crisis, de los que citó: las inspecciones de armas, el levantamiento de las sanciones, el respeto a la soberanía e integridad de Irak.

El anuncio estadounidense de que ofrecerá información sobre la amenaza que supuestamente supone Irak se produjo en medio del aumento de las reacciones negativas de los últimos días al lenguaje belicoso por parte del gobierno de Bush.

Al respecto, los países árabes del Golfo Pérsico, suministradores mundiales de crudo, condicionaron el futuro de sus relaciones con EE.UU. a un desenlace pacífico de la crisis con Irak. Sin embargo, Arabia Saudita, el mayor exportador petrolero del mundo y líder en la OPEP, y Nigeria garantizaron que pueden aumentar su producción petrolera de inmediato para sustituir la de Irak, en caso de un ataque de EE.UU.

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