25 de octubre 2006 - 00:00

EE.UU. presiona a Bagdad por cederle poder en 18 meses

El responsable de las fuerzas norteamericanas en Irak, general George Casey, y el embajadorde Estados Unidos en ese país, Zalmay Khalilzad, ayer durante una conferenciaprensa ofrecida en la blindada «zona verde» de Bagdad.
El responsable de las fuerzas norteamericanas en Irak, general George Casey, y el embajador de Estados Unidos en ese país, Zalmay Khalilzad, ayer durante una conferencia prensa ofrecida en la blindada «zona verde» de Bagdad.
Bagdad (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - Los dos más altos representantes norteamericanos en Irak admitieron ayer que la situación de ese país es «alarmante» y anunciaron que esperan transferir las responsabilidades de seguridad a las fuerzas locales en un plazo de 12 a 18 meses.

Las declaraciones del jefe de las fuerzas norteamericanas en Irak, general George Casey, y del embajador de Estados Unidos, Zalmay Khalilzad, se inscriben en el creciente debate sobre un posible repliegue militar, algo que debió desmentir nuevamente el presidente George W. Bush.

«Creo que dentro de 12 a 18 meses, las fuerzas de seguridad iraquíes serán totalmente capaces de encargarse de su propia seguridad», precisó el jefe militar durante una conferencia de prensa conjunta con el embajador Khalilzad.

«A pesar los de difíciles desafíos que enfrentamos, el éxito es posible en Irak», estimó, por su parte, el diplomático.

«Nuestro país debe tener éxito en Irak», insistió a tres semanas de las elecciones legislativas de Estados Unidos, que estarán dominadas por la polémica en torno a una guerra que cada día se cobra más víctimas iraquíes y norteamericanas.

El embajador también indicó que el gobierno de Bagdad trabajaba con Estados Unidos en la elaboración de un calendario, que deberá estar terminado antes de fin de año, para definir las condiciones de la transferencia de responsabilidades en materia de seguridad.

  • Pretexto religioso

    En varias ocasiones, el embajador condenó el «cínico respaldo» de Siria e Irán a los grupos implicados en la violencia confesional en Irak. Los enemigos de este país -dijo refiriéndose a «Al-Qaeda, los rebeldes, las milicias y los escuadrones de la muerte»- quieren utilizar un pretexto religioso para «provocar la atomización del pueblo de Irak».

    Ambos admitieron, asimismo, que la ola de violencia sectaria que sacude el país ha llevado a que Washington cambie su estrategia militar sobre el terreno.

    En este sentido, Khalilzad señaló que la Casa Blanca «introducirá cambios en la estrategia que sigue» en territorio iraquí, a la vez que reconoció que la situación en ese país «no es fácil».

    La definición de un plazo para la transferencia de la seguridad a las autoridades iraquíes responde a las voces de estadounidenses que reclaman con insistencia una retirada de las tropas. Al respecto, 65 militares pidieron mediante una carta al Congreso el fin de la ocupación de Irak, iniciada en marzo de 2003, y el regreso de las fuerzas.

    Los soldados enviaron la misiva a sus parlamentarios,amparados en la ley de protección militar federal que protege a los miembros de las Fuerzas Armadas que protestan contra las políticas de sus superiores por el bien de la patria.

    La iniciativa fue coordinada y apoyada por organizaciones pacifistas, como Veteranos de Irak contra la Guerra, Las Familias Militares Hablan Claro, y Veteranos por la Paz.

    «Como estadounidense patriota y orgulloso de servir al país en uniforme, pido respetuosamente a mis líderes políticos en el Congreso que apoyen el pronto retiro de todas las fuerzas militares y las bases de Irak», se lee en la carta. En el documento se menciona que permanecer en Irak «no funcionará y vale pagar ese precio. Es hora de que las tropas estadounidenses regresen a casa», indicó.

    En medio de la polémica, el presidente Bush aseguró que las tropas permanecerán en Irak todo el tiempo que sea necesario y describió las desastrosas consecuencias de un retiro prematuro.

    Bush expuso durante una reunión electoral en Sarasota (Florida) su convicción de que, en caso de retiro, en Medio Oriente «prevalecería el extremismo. Aliados como Israel serían rodeados por fuerzas extraordinariamente hostiles, Irán tendría el arma nuclear y los gobiernos estarían bajo el control de extremistas que cortarían los suministros de petróleo a Occidente».

    «Es el escenario que se impondrá si nos retiramos antes de haber alcanzado nuestro objetivo», dijo.

    En la ciudad en la que fue informado de los atentados del 11 de setiembre hace cinco años, durante una visita a una escuela, Bush evocó, asimismo, el peligro de que los terroristas dispongan en Irak de un refugio seguro.

    El mandatario reconoció que el combate es «duro», pero «lucharemos en Irak», aseguró a pesar de la creciente oposición a la guerra y del riesgo que le hace correr a candidatos como Buchanan en un distrito que, sin embargo, parece seguro para los republicanos en las elecciones legislativas del 7 de noviembre, cuando, según encuestas, los demócratas podrían hacerse con el control de las dos cámaras del Congreso.

    Mientras, al menos 30 muertos fueron contabilizados ayer en una nueva jornada de violencia en Irak, entre ellos 15 cadáveres hallados con signos de tortura y 5 soldados de Estados Unidos, cuya cifra de bajas supera ya las 90 en lo que va de octubre.

    El mando estadounidense informó de la muertede esos militares en «acciones enemigas» y atentados perpetrados el sábado, el domingo y el lunes en Bagdad y la convulsionada provincia de Al-Anbar, en el oeste de Irak.

    En tanto, anunció que sus fuerzas prosiguen la búsqueda de un efectivo que fue secuestrado el lunes.
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