El gobernador de Carolina del Norte, «Las condiciones van a empeorar más de lo anticipado. Esperamos lluvias más fuertes», dijo Easley. Advirtió que pueden producirse marejadas ciclónicas de hasta tres metros y medio de altura y que la barrera de islas costeras Outer Banks, donde viven más de 30.000 personas, puede ser azotada desde el océano y luego desde tierra adentro por la descarga de agua de los ríos y ensenadas.
La llegada de Ophelia ha provocado además el cierre de colegios, edificios públicos, negocios y puentes a lo largo de la costa de Carolina del Norte.
El país está escarmentado ante la falta de un plan de contingencia con Katrina, una laxitud que ha resultado fatal, y por eso el posible paso de Ophelia por una zona donde viven 2,7 millones de personas, según las estimaciones de la Oficina del Censo difundidas ayer, se ve con gran atención.
Según un informe de la Comisión del 11-S divulgado hoy, cuatro años después de los atentados del 11 de setiembre, Katrina ha demostrado que EE.UU. no está preparado para una catástrofe porque el gobierno ha hecho caso omiso a sus recomendaciones.
La ausencia de una verdadera reforma en el sistema de seguridad nacional, y la pobre y tardía respuesta de las autoridades a la devastación causada por Katrina contribuyeron a la peor catástrofe en la historia reciente del país.
El informe se produce en momentos en que aumentan los interrogantes sobre las demoras que dejaron a centenares de miles de personas desprotegidas y en peligro de muerte.
De acuerdo con el informe, la respuesta ha sido una decisión política y el resultado refleja la incapacidad que persiste en el gobierno para hacer frente a una crisis.
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