14 de mayo 2002 - 00:00

EE.UU. y Rusia reducirán en dos tercios sus arsenales nucleares

Los gobiernos de Rusia y los Estados Unidos alcanzaron ayer un histórico acuerdo de desarme nuclear, llamado -según el presidente George Bush-a liquidar los resabios de la Guerra Fría. El entendimiento establece que ambos países recortarán prácticamente en dos tercios sus actuales existencias de cabezas nucleares en un plazo máximo de diez años. El pacto fue presentado por el Kremlin como un éxito de su diplomacia, ya que logró imponer su criterio de que sea sancionado por los respectivos parlamentos, lo que le da mayor fuerza. Además, observadores señalan otra ventaja obtenida por Moscú: sus problemas presupuestarios la habrían obligado de cualquier forma a efectuar esos recortes, por lo que la aceptación norteamericana le permite mantener un equilibrio de poder con su principal competidor.

EE.UU. y Rusia reducirán en dos tercios sus arsenales nucleares
Washington y Moscú (EFE, DPA, Reuters, AFP, ANSA) - Pocos días antes de la cumbre entre Estados Unidos y Rusia, el presidente norteamericano, George W. Bush, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, anunciaron ayer en Washington y Moscú, respectivamente, que los dos países alcanzaron un histórico acuerdo para reducir en dos tercios sus arsenales nucleares.

El tratado, que será firmado en Moscú por ambos presidentes el próximo día 24, establece que las dos potencias tendrán de aquí a 2012 arsenales de entre 1.700 y 2.200 cabezas atómicas, mientras que en la actualidad tienen entre 5.000 y 6.000.

En el pacto, saludado efusivamente por Europa y considerado por el Kremlin como un triunfo de su diplomacia, se establece que tanto EE.UU. como Rusia tendrán libertad para decidir cómo estructurar sus fuerzas nucleares, es decir, la proporción de submarinos, bases de misiles o aviones que albergan las ojivas atómicas.

«El tratado liquidará el legado de la Guerra Fría»
, dijo satisfecho Bush al realizar el anuncio en los jardines de la Casa Blanca.

El pacto supone una combinación de los objetivos que Bush y Putin habían fijado en su cumbre de noviembre en Washington, cuando anunciaron su disposición de reducir sus arsenales nucleares a los niveles ahora acordados.

•Beneficio

Por una parte, Bush consiguió su propósito de lograr una negociación rápida, muy distinta de los maratónicos procesos de control de armamentos que caracterizaron a la Guerra Fría. Rusia, en tanto, se beneficia con la aceptación norteamericana del recorte debido a sus dificultades presupuestarias para mantener operativo su arsenal nuclear en sus actuales niveles.

El tratado consta de tres páginas, explicó un funcionario estadounidense que pidió el anonimato, algo inusitadamente breve para un acuerdo de desarme nuclear.

Además, EE.UU. consiguió su objetivo de no desmantelar todas las armas nucleares que se retiren, ya que una parte aún no revelada quedará almacenada y otra se empleará como repuesto operativo de las cabezas atómicas operacionales.

A cambio, Rusia consiguió que EE.UU. acceda a firmar un documento que será de cumplimiento obligatorio ya que tendrá que ser aprobado por el Congreso, lo cual no permitirá al Poder Ejecutivo dar marcha atrás. Bush prefería un simple acuerdo sin tener que haberlo sometido a examen de los legisladores.

•Vigencia

El nuevo tratado entrará en vigor tres meses después de su ratificación por el Senado norteamericano, donde no se espera una gran oposición de la mayoría demócrata, y por la Duma rusa.

La cuestión de qué hacer con las cabezas nucleares que queden fuera de servicio fue la más complicada. EE.UU. no quería desmantelarlas, en caso de que hiciera falta volver a colocarlas en misiles, mientras que Rusia exigía un desmantelamiento real. Finalmente, las dos partes aceptaron un compromiso por el cual parte de las armas será almacenada y otra parte, desmantelada.

«Comenzaremos la nueva era de las relaciones EE.UU.-Rusia, y eso es importante», destacó Bush, quien visitará Rusia entre el 23 y el 26 de este mes como parte de una gira europea que concluirá el 28 en Roma con una cumbre entre la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Rusia.

El acuerdo «dejará atrás la Guerra Fría de una vez por todas», añadió Bush. A pesar de que se sabía que el acuerdo era inminente, el temprano anuncio de Bush llegó por sorpresa.

Ambos países crearán una comisión de aplicación, encargada de asegurar la transparencia de forma que se pueda verificar que las reducciones acordadas se lleven a cabo.

•Detalles

Después de que Bush y Putin delinearon la idea básica del acuerdo y las cifras de la reducción, durante la cumbre que ambos mantuvieron en Washington en noviembre del año pasado, funcionarios de ambos gobiernos han estado preparando el contenido detallado. El secretario de Estado, Colin Powell, y el ministro ruso de Exteriores, Igor Ivanov, dieron un fuerte impulso al acuerdo durante la reunión que sostuvieron en Madrid el mes pasado.

En las últimas semanas han sido el secretario de Estado adjunto,
John Bolton, y el viceministro ruso de Exteriores, Georgi Mamedov, quienes han negociado en Moscú los últimos detalles.

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