14 de febrero 2019 - 00:01

El Chapo Guzmán, a "la cárcel del infierno"

INVULNERABLE. Nadie ha escapado de la cárcel ADX, en Florence, Colorado. El Chapo tendrá como compañeros a varios terroristas yihadistas.
INVULNERABLE. Nadie ha escapado de la cárcel ADX, en Florence, Colorado. El Chapo tendrá como compañeros a varios terroristas yihadistas.

Nueva York - “Infierno de alta tecnología”, “Alcatraz rocoso”, “SuperMax”: son algunos de los sobrenombres de la cárcel a la que podría ser enviado el narcotraficante Joaquín “Chapo” Guzmán, que es considerada una de las más seguras y crueles de EE.UU.

El Chapo, fundador y capo del temido cartel de Sinaloa en México, fue declarado culpable por un jurado de Nueva York de delitos de narcotráfico, posesión de armas y lavado de dinero y en junio debe ser sentenciado a una cadena perpetua no negociable y enviado a la prisión de máxima seguridad (ADX) en Florence, Colorado (oeste).

Construida en 1994 en el corazón de un desierto montañoso, de esta instalación rodeada de torres de vigilancia y hombres fuertemente armados es prácticamente imposible escapar, incluso para El Chapo, que se fugó de prisiones de máxima seguridad en México.

De Florence nadie ha escapado. Los prisioneros más peligrosos están confinados 22 horas y media al día en una celda de hormigón y acero de 2,1 por 3,6 metros, de la que solo pueden salir con esposas en pies y manos. Robert Hood, un exguardia en Florence, afirmó que esta prisión no era más que “una versión del infierno más limpio”, “mucho peor que la muerte”.

El Chapo se unirá allí a otros narcotraficantes condenados, pero también a condenados por terrorismo como Ramzi Youssef, autor intelectual de los primeros ataques al World Trade Center en 1993; Zacarias Moussaoui, el francés condenado en relación con los ataques del 11 de septiembre del 2011; o Djokhar Tsarnaev, condenado a muerte por los ataques de Boston en 2013.

Un informe del Centro de Información sobre Correcionales de Washington DC (DCICC), indicó que la inmensa mayoría de los reclusos (92% de 427 prisioneros al momento de la visita en abril 2017) fueron transferidos de otras cárceles federales por “problemas disciplinarios”. Muchos sufren también desórdenes mentales.

Agencia AFP

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