Bajo fuerte presión, y atento a los indicios de que la crisis aérea podría esmerilar su popularidad, Lula da Silva se dio ayer un baño de realismo y se deshizo de su cuestionado ministro de Defensa. No sólo eso, sino que, además, lo reemplazó por Nelson Jobim, un ex juez de la Corte Suprema de tendencia opositora que tendrá "carta blanca" para reformar el sector. Una actitud diferente de la que se ve en la Argentina, que sufre problemas similares, pero que, afortunadamente, no ha tenido tragedias como las recientes en Brasil. La admisión del problema por parte de Lula es meritoria, pero tuvo un tono tan radical que terminó pareciendo exagerada. "Cada vez que el avión cierra la puerta, yo me entrego a Dios", dijo para delicia de los opositores que le critican una política permisiva y errada en esa área en sus cuatro años y medio de gestión.
Nelson Jobim, nuevo
ministro de Defensa de
Brasil, abraza a Lula da
Silva tras su toma de
posesión. El ex juez aceptó
el cargo con la condición de
tener las manos libres para
reformar el sector aéreo.
Brasilia (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, relevó ayer al ministro de Defensa, Waldir Pires, y eligió en su lugar al ex ministro de Justicia y jurista Nelson Jobim, en un nuevo intento por solucionar la crisis aérea, agravada tras la tragedia de un avión de TAM en la que murieron 200 personas.
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El nuevo funcionario asumió ayer mismo y Lula le exigió «una respuesta contundente» al problema, a la vez que admitió que el país «vive momentos de tensión». El presidente reconoció también que una solución no será posible en el mediano plazo y garantizó que el gobierno tomará todas las medidas que sean posibles para atenuar los inconvenientes.
La dimisión de Pires se produjo ocho días después de que un avión de la aerolínea TAM se estrellara contra un edificio de la misma empresa tras sufrir problemas al aterrizar en el aeropuerto de Congonhas, en una céntrica zona de San Pablo.
En el accidente murieron las 187 personas que estaban a bordo del avión y otras 13 que se encontraban en tierra.
Problemas frecuentes
La tragedia aérea -la mayor en la historia de Brasil- se sumó a la ocurrida en setiembre del año pasado, en vísperas de la reelección de Lula, cuando murieron los 154 pasajeros que viajaban en un Boeing de la aerolínea Gol que se estrelló en la Amazonia tras rozarse en pleno vuelo con una avioneta particular.
Desde el accidente del avión de Gol, el caos, los atrasos y las cancelaciones de vuelos son frecuentes en los aeropuertos, y las relaciones entre el gobierno y los controladores de vuelo, que dependen del Ministerio de Defensa, se tensaron al límite de causar varias huelgas.
Los controladores llegaron a paralizar todos los aeropuertos del país en marzo, en reclamo de mejoras salariales, una modernización de equipos y la desmilitarización del sector, asuntos que el gobierno se comprometió a estudiar, aunque luego decidió mantener el control en manos de las autoridades militares.
Pires, de 81 años, viejo amigo de Lula, resistió a enormes presiones desde que empezó la crisis y tanto la prensa como la oposición pidieron su renuncia a gritos durante meses.
Tras el accidente de TAM, las presiones se fueron incrementando y la situación de Pires en el gobierno se volvió «insostenible». Las críticas también se centraron en el presidente de Infraero, la empresa estatal responsable por la administración de los aeropuertos del país, José Carlos Pereira, cuya salida se considera también inevitable.
Prioridad
Jobim, quien sustituyó a Pires, es un ex magistrado de 61 años y miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el de mayor influencia en la política nacional y también en la actual coalición de gobierno (ver aparte).
Según dijo Lula, el nuevo ministro tendrá como prioridad la reestructuración del sector aéreo, una tarea que deberá asumir en medio de una crisis que todavía ayer mantenía varados en aeropuertos de todo el país a miles de pasajeros, y a Congonhas virtualmente paralizado.
Los problemas ya recurrentes en los aeropuertos se agravaron tras la tragedia de la semana pasada y, en una medida drástica y sin precedentes, las autoridades «prohibieron» la venta de pasajes desde y hacia Congonhas, una de las terminales más importantes.
«Lamentablemente el presidente demoró en separar a su amigo Waldir (Pires) del cargo; el presidente siempre es así con sus amigos, debería haberlo hecho dimitir el miércoles pasado, pero no tuvo el coraje y esa demora no hizo más que empeorar las cosas», aseguró el diputado Geraldo Tadeu, del Partido Popular Socialista (PPS), miembro de la comisión parlamentariaque investiga la crisis. Por su parte, los militares recibieron con «cautela» la designación de Jobim, afirmó el coronel Geraldo Cavagnari. El militar dijo que «en las Fuerzas Armadas nadie va a decir nada sobre Jobim, no es de práctica, pero silenciosamente, en los patios de los cuarteles entiendo que su nombre es visto con cautela». «Lamentablemente, en general, los ministros de Defensa que tuvimos hasta hoy han montado oficinas políticas partidarias en sus gabinetes. Y Jobim trae un perfil muy político, es una persona de estilo frontal», opinó.
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