El antibushismo no debe cantar victoria
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En el análisis de la presente coyuntura, se corre el peligro del error -en el que se suele caer desde fuera de Estados Unidos- de confundir el microclima de las elites políticas y mediáticas de Washington y Nueva York con el sentir mayoritario del vasto país que es Estados Unidos.
Más allá de la controversia política puntual, lo que la catástrofe del huracán puso en relieve es que Estados Unidos, a punto de conmemorar el cuarto aniversario de los atentados de Nueva York y Washington, se vio en serios apuros organizativos, logísticos, para superar una emergencia de grandes proporciones en una ciudad densamente poblada. De nuevo mostró la vulnerabilidad de su tecnificada sociedad.
Los hechos son más preocupantes, si se tienen en cuenta las inversiones realizadas en protección civil y otras agencias afines, y las reformas administrativas acometidas para prepararse para lo peor. El Departamento de Seguridad Nacional, un monstruo burocrático, se creó precisamente para afrontar un escenario como el actual.
• Vulnerabilidad
A la hora de la verdad, se sabe que mucho del esfuerzo se fue en pura tarea de reorganización. Mejoró sustancialmente el control aeroportuario y la verificación de la identidad de los numerosos extranjeros que diariamente entran en el país, pero sigue habiendo, según los expertos, importantes lagunas en la protección de instalaciones vitales y, por ejemplo, en el control de los miles de contenedores de mercancías que entran cada día en territorio estadounidense a través de sus puertos y aeropuertos. La vulnerabilidad frente a acciones terroristas es más que evidente.
Resulta claro que las pérdidas temporales de empleo y la destrucción de infraestructuras incidirán en el crecimiento económico y en el déficit público, pero la historia demuestra que las grandes reconstrucciones generan también una dinámica propia de fuerte crecimiento que puede compensar con creces las pérdidas. George W. Bush, en cualquier caso, no vivirá un final de mandato fácil.
Eso no es ninguna novedad al término de la mayoría de las presidencias. La razón fundamental de las dificultades de Bush seguirá siendo Irak.Aún es pronto para aventurar los efectos últimos del Katrina.


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