El extenso adiós de Tony Blair
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Tony Blair
El blairismo marcó, sin la menor duda, el país. En 1994, tras la muerte repentina del líder laborista John Smith, Blair se hizo con las riendas del partido y de inmediato inició una transformación profunda. Propuso a sus miembros la modificación de la Cláusula IV de los estatutos de 1918 y, con ella, la derogación de la vieja idea marxista de la titularidad pública de los medios de producción. Impuso, en definitiva, lo que se dio en llamar Nuevo Laborismo, basado en una nueva doctrina creada en el laboratorio intelectual de la London School of Economics por Anthony Giddens que, bajo el sugerente nombre de Tercera Vía, preconizaba que no había necesidad alguna de elegir entre justicia social y prosperidad económica, porque ambas opciones eran compatibles.
Blair, convertido en uno de los líderes mundiales más carismáticos de la política moderna, se va, en todo caso, con el regusto amargo de saber que su propio partido lo desahució y lo considera ya un lastre. Los suyos le piden a gritos que tire la toalla de una vez, pese a que logró tres victorias consecutivas y llevaron a los laboristas a conseguir sus mayores cotas de apoyo.
Blair ya no es el hombre sólido de sus primeros siete años de gobierno. Sólo 11% de los votantes está satisfecho con él y 57% cree que pasó demasiado tiempo en Downing Street. Su política exterior y el escándalo de las donaciones a cambio de títulos honoríficos lo hundieron en la última fase de su mandato. Y con él, al Laborismo, que en las elecciones -previsiblemente en 2009- puede ver cómo los conservadores reconquistan el poder.
El origen del declive del líder laborista hay que buscarlo en marzo de 2003. El día 20 se inició la guerra de Irak. Blair, pese a reconocer los errores cometidos y a admitir que los argumentos en que se sustentó la decisión de atacar Irak eran falsos, no pidió disculpas.
La guerra no sólo convirtió al Reino Unido en blanco del terrorismo islamista -el terrible atentado del 7 de julio de 2005 en Londres, con 52 muertos- , sino que provocó una rebelión de su propio partido de tal envergadura que la insoportable presión interna que sufrió el verano pasado lo llevó a anunciar en setiembre que no concluiría su tercer mandato y dejaría su cargo en 2007. ¿Cuándo se irá? Aunque se especula que lo puede hacer la semana próxima, es posible que Blair espere a la constitución, el 8 de mayo, de la Asamblea de Stormont en Irlanda del Norte. El premier está invitado al acto que simboliza el final de un proceso de paz que él mismo lideró desde los Acuerdos de Viernes Santo de 1998.




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