30 de julio 2007 - 00:00

El fútbol dio a Bagdad día de tregua y unidad

Las fuerzas de seguridad iraquíes reforzaron ayer su desplieguepara evitar que la euforia de los hinchas se convirtiera,como la semana pasada, en un blanco para los terroristas.El triunfo del equipo nacional en la Copa de Asia le dioa la población un motivo para el desahogo.
Las fuerzas de seguridad iraquíes reforzaron ayer su despliegue para evitar que la euforia de los hinchas se convirtiera, como la semana pasada, en un blanco para los terroristas. El triunfo del equipo nacional en la Copa de Asia le dio a la población un motivo para el desahogo.
Bagdad - Millones de iraquíes olvidaron ayer por unos momentos sus penurias y celebraron emocionados el hito histórico de su selección de fútbol, que se trajo de Indonesia la Copa de Asia a un país quebrado por la violencia.

Ni el toque de queda para vehículos ni el temor a nuevos atentados impidieron que decenas de miles de iraquíes de distintas comunidades y credos salieran a las calles del país para celebrar el triunfo de su selección sobre Arabia Saudita por 1-0 en la final de la Copa de Asia.

El triunfo guarda un simbolismo que va mucho más lejos que la gesta deportiva y se convirtió en un acto de reivindicación nacional por encima de las diferencias religiosas y sectarias.

En Bagdad, justo después de que se acabarael partido, se escucharon repetidos disparos al aire, pese a las advertencias previas del gobierno para que los ciudadanos no utilizaran las armas de fuego para expresar su alegría.

Los iraquíes corearon eslóganes como «Traiga la copa, traiga» o «El Irak sunita y chiita no se vende», mientras ondeaban banderas y bailaban en las calles de la capital.

Algunos aficionados al fútbol echaron flores en las calles y otros intercambiaron mensajes de felicitación por móvil, con frases como «Felicidades al Irak unido» y «Vivan los leones de la Mesopotamia y los héroes del gran Irak».

La victoria de la selección iraquí cambió el ambiente en las calles de Bagdad, que momentos antes de que empezara el partido se encontraban totalmente desiertas, salvo por las patrullas policiales.

La prohibición de circulación de vehículos en Bagdad, Kirkuk y la provincia de Nínive, que habían declarado las autoridades para evitar posibles atentados, no impidió que los ciudadanos salieran de sus casas para expresar su alegría.

  • Imagen de alegría

    «Hemos salido a la calle pese a todos los peligros que podemos afrontar. Queremos dibujar una imagen de la alegría en esas calles que han sido siempre escenario de la muerte y la destrucción», afirmó Yaser al-Bayati, de Mosul, 400 kilómetros al norte de Bagdad. Al-Bayati expresó su deseo de que la victoria en el partido ponga fin a la tristeza que vive el país.

    Con la bandera de Irak en la mano, Ghezuan Ali felicitó a todo el pueblo por el triunfo y expresó su esperanza en que las celebraciones terminen sin que ocurran atentados ni que mueran personas.

    Ali se refería a los ataques que se produjeron el pasado miércoles en Bagdad y en otras ciudades tras el triunfo de la selección iraquí sobre Corea del Sur en las semifinales de la Copa de Asia.

    En esos incidentes, 50 personas murieron y 135 resultaron heridas en dos atentados perpetrados con coches bomba contra aficionados que celebraban en Bagdad el triunfo de su equipo.

    También se sumó ayer a la fiesta el primer ministro iraquí, Nuri al-Maliki, quien felicitó por teléfono a los jugadores y ordenó que se recompense con 10.000 dólares a cada uno de ellos.

    Tanto el presidente del país, Yalal Talabani, como el presidente del Parlamento, Mahmud al-Mashadani, entre otros responsables y dirigentes, felicitaron al pueblo y al equipo por su victoria.

    La dimensión de la hazaña tuvo su fiel reflejoen las palabras del comentarista de la televisión iraquí, quien no cesó de alabar el « histórico» gol marcado por el jugador Yunes Mahmud a la salida de un córner y de apelar a la unidad nacional.

    «Al-Anbar (feudo de la insurgencia sunita), Nayaf, Kerbala (ciudades santas para los chiitas) y todas las provincias están preparando para celebrar el gol», gritaba el comentarista minutos antes de que los ciudadanos se echaran a las calles para olvidar su sufrimiento, aunque sólo fuera por un día.
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