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9 de julio 2009 - 20:45

El G-8 y países emergentes acordaron medidas contra el calentamiento global y para evitar el proteccionismo económico

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El G8 busca generar acuerdos en cuanto al calentamiento global, la crisis económica y el peligro de las amenazas nucleares de Corea del Norte e Irán.
Las siete naciones más ricas del mundo y Rusia, agrupadas en el G8, y las principales economías emergentes, acordaron limitar a dos grados el aumento de la temperatura global en comparación con la era preindustrial, como objetivo común en la lucha contra el cambio climático.

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Según fuentes oficiales en la localidad italiana de L'Aquila, la propuesta del grupo fue secundada por ocho de las economías de mayor importancia en el mundo después del G8: China, la India, Brasil, México y Sudáfrica, así como Australia, Corea del Sur e Indonesia.

Ayer, los líderes del G8 habían dado oficialmente el primer visto bueno al objetivo de limitar a dos grados el calentamiento global, una propuesta apoyada por numerosos científicos.

En la reunión, sin embargo, no se llegó a un acuerdo sobre objetivos concretos para la protección del medio ambiente. El G8 sólo recibió la promesa de los demás participantes de trabajar por un nuevo tratado de lucha contra el cambio climático para la próxima conferencia mundial sobre el clima, que se celebrará en diciembre en Copenhague.

Hasta entonces, el G8 espera alcanzar un acuerdo por el que todos los países se comprometan en reducir las emisiones de gases tóxicos a la mitad hasta 2050. Para los países industrializados, ello implicaría la reducción en al menos un 80 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Por otro lado, los países que participaron de la cumbre acordaron evitar medidas proteccionistas, en una cumbre en Italia marcada por el reclamo de que los países ricos asuman su responsabilidad en la crisis económica surgida en sus entrañas y en el calentamiento global provocado por sus industrias.

Esos planteos aparecen en un proyecto de declaración final de una cumbre a la que el G5 (China, India, Brasil, México y Sudáfrica) llegó con cierto grado de frustración por la falta de avances en los compromisos del G8 (EEUU, Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá y Rusia).

Los emergentes reclaman más poder de decisión en el Fondo Monetario Internacional (FMI), que está actuando como ambulancia de los países más golpeados por la crisis.

"Tenemos que adoptar medidas concretas, ahora, para cambiar la composición accionaria del FMI", dijo el principal asesor diplomático de Lula, Marco Aurelio Garcia.

China abogó por un sistema monetario "más diversificado y razonable", a fin de que éste sea menos dependiente del dólar.

Las posturas del G5 reflejan una nueva relación de fuerzas, en momentos en que todos los países del G8 están sumidos en la recesión y cuestionados por haber llevado al mundo al despeñadero con las políticas neoliberales que preconizaban en los años 90.

Pero el G5 no quiere romper con los aspectos que consideran más beneficiosos de la globalización, como la apertura comercial que les permitió estructurar dinámicos sectores exportadores, golpeados ahora por la reducción de la demanda en los países ricos y temerosos de que éstos quieran recuperarse adoptando medidas proteccionistas.

Por eso, en el proyecto de declaración final las potencias industrializadas y emergentes "se comprometen a buscar una conclusión ambiciosa y equilibrada a la Ronda de Doha en 2010, coherente con su misión y a partir de los avances ya logrados".

Esa ronda, de liberalización de los intercambios mundiales, está trabada por los reclamos cruzados de los emergentes por una mayor apertura de los mercados agrícolas de Estados Unidos y Europa, que a su vez quieren menos trabas para las exportaciones de sus productos industriales y bienes de servicios.

Los dos núcleos de países se dicen además "decididos a proseguir las reformas en materia de regulación y control del sistema financiero".

Los líderes del G5 y el G8 volverán a reunirse por la tarde, con los de otros tres países (Austalia, Indonesia y Corea del Sur), en el marco del Foro de Mayores Economías (FME) que discute las cuestiones del cambio climático.

En sus discusiones diplomáticas, el G8 emplazó a Irán a aceptar el diálogo sobre su programa nuclear, sospechoso de tener finalidades militares, y condenó enérgicamente a Corea del Norte por el ensayo nuclear y los disparos de misiles que realizó en los últimos meses.

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