29 de abril 2011 - 23:31

El momento cumbre

El príncipe Guillermo y Catherine Middleton dieron el "sí, quiero" en la abadía de Westminster, en una ceremonia oficiada por el arzobispo de Canterbury ante unos 1.900 invitados.

Con puntualidad británica, la boda transcurrió siguiendo el plan previsto por la casa real. Sólo hubo un imprevisto: al número dos en la línea de sucesión al trono británico le costó ponerle el anillo de oro a su novia, ya que no le encajaba. La novia, en cambio, no tuvo ese problema, ya que el príncipe Guillermo había decidido que no llevará anillo.

A partir de este momento, Kate se convirtió en su alteza real, duquesa de Cambridge, aunque también puede ser llamada oficialmente princesa Guillermo de Gales. La casa real británica espera que el joven y popular matrimonio insufle un soplo de modernidad y simpatía a la monarquía.

La novia, de 29 años, lució un diseño de Sarah Burton para la casa británica Alexander McQueen, con una larga cola de dos metros y 70 centímetros. Sobre el vestido llevaba un velo de encaje realizado por la Escuela Real de Bordado (RSN) y sujeto por una tiara que le había prestado la reina, Isabel II.

Por su parte, el príncipe Guillermo, de 28 años, llevaba el uniforme escarlata de la Guardia Irlandesa, una banda azul, las "alas" de la Real Fuerza Aérea y la medalla de oro del jubileo.

Sentados en las primeras filas se encontraban la reina Isabel II, vestida de amarillo, el príncipe Felipe, el príncipe Carlos y su esposa Camila. Más atrás atendían los miembros de las casas reales europeas, entre ellos la reina de España, Sofía, y los príncipes Felipe y Letizia.

Y tampoco faltaron famosos como David y Victoria Beckham, Guy Ritchie o Elton John. La llegada de Chelsy Davy fue valorada por los medios británicos como la confirmación de que continúa su relación con el príncipe Harry.

Tras el enlace, los novios partieron en un carruaje hacia el palacio de Buckingham, donde la reina Isabel II ofrecerá una recepción. Aunque los pronósticos meteorológicos anunciaban lluvias y el día amaneció gris, el tiempo finalmente acompañó a la pareja.

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