El Papa Benedicto XVI comenzó con la reforma de la Curia

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Ciudad del Vaticano (ANSA) - El Papa Benedicto XVI comenzó ayer a implementar reformas en la administración del Vaticano al unificar dos Pontificios Consejos.

Benedicto XVI dispuso que el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso -instituido por Pablo VI con el nombre de Secretaría para los no cristianos y sucesivamente perfeccionado por Juan Pablo II- sea englobado por el Pontificio Consejo para la Cultura y dirigido "por ahora" por el cardenal Paul Poupard.

Además decidió unificar el Pontificio Consejo para los Migrantes y los Itinerantes con el Pontificio Consejo Justicia y Paz, dirigido por el cardenal Renato Raffaele Martino.

Expertos vaticanos esperan nuevos cambios en los demás Pontificios Consejos, en el marco de las acciones para "adelgazar" la estructura de la iglesia.

El criterio que guiaría esta reforma sería el de armonizar y entrelazar entre sí los dicasterios menores.

Los más interesados en los cambios son el Pontificio Consejo Cor Unum (que podría quedar bajo la conducción del cardenal Martino), el Pontificio Consejo para los Laicos, el de la Familia, el de los Operadores sanitarios y el de las Comunicaciones Sociales.

Los cambios en la Curia fueron una de las cuestiones que los cardenales llegados a Roma para el cónclave, después de la muerte de Juan Pablo II, habían planteado durante las congregaciones generales, las reuniones preparatorias.

Las medidas adoptadas ayer suscitaron cuestionamientos en relación a la unificación del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso con el de Cultura.

Este dicasterio era considerado como de gran relevancia para Juan Pablo II por para los canales de diálogo abiertos en estos decenios, después de las dos guerras del Golfo, con los principales teólogos musulmanes chiitas y sunnitas.

Su unificación con el de Cultura ocurre, además, tras el traslado -hace un par de semanas- del arzobispo inglés Michael Fitzgerald, quien fue nombrado nuncio en Egipto y ante la Liga Arabe.

Hombre importante en las relaciones con el Islam, Fitzgerlad había tomado posiciones consideradas muy aperturistas por el entonces cardenal Joseph Ratzinger.

Para un islamista como el padre Justo Lacunza Balda, esta decisión no significa "restar importancia al diálogo interreligioso", pero otros eclesiásticos temen posibles repercusiones a la imagen de una Iglesia replegada demasiado en Occidente.

"Es un poco como cuando hay un incendio y se manda lejos al jefe de los bomberos", dicen éstos últimos.

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