El Papa cerró su visita a Tierra Santa con una renovada condena al Holocausto: "Nunca debe ser olvidado o negado"
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Benedicto XVI señaló que la paz mundial es posible, antes de dejar Israel.
Los israelíes que aguardaban una disculpa esta semana dijeron que el Papa desaprovechó una oportunidad, y algunos también quedaron decepcionados por lo que describieron como una tibia e impersonal condena del Holocausto durante un discurso de Benedicto en el memorial de Jerusalén donde se recuerda a las víctimas.
En esa ocasión, el Pontífice alemán habló de "millones de judíos muertos" en la tragedia horrorosa del Holocausto, pero sus críticos se quejaron de que no dijo seis millones, de que dijo muertos y no asesinados y de que no habló de quiénes cometieron el exterminio: la Alemania nazi.
Pero en su discurso de despedida en el aeropuerto, ante el presidente israelí, Shimon Peres, y el primer ministro, Benjamin Netanyahu, Benedicto dijo que su encuentro con sobrevivientes del Holocausto en el memorial Yad Vashem, fue "uno de los momentos más solemnes" de su peregrinaje.
"Estos encuentros profundamente emotivos me devolvieron memorias oscuras de mi visita de hace tres años al campo de la muerte de Auschwitz, donde tantos judíos -madres, padres, maridos, esposas, hermanos, hermanas, amigos- fueron exterminados brutalmente bajo un régimen ateo", dijo el Papa.
Esta ideología nazi de "antisemitismo y odio" escribió "un capítulo estremecedor de la historia que nunca debe ser olvidado o negado", añadió el Pontífice, en palabras más parecidas a las reclamadas por sus críticos israelíes.
Más temprano, Benedicto XVI dijo a sus seguidores que la paz es posible en el mundo, durante una visita a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalén, el lugar donde la tradición sitúa la crucifixión, sepultura y resurrección de Jesús.





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