El Papa presidió el Vía Crucis de Viernes Santo en el Coliseo Romano
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Benedicto XVI siguió la ceremonia desde el Monte Palatino.
El papa Ratzinger invitó a los hombres a acudir a Dios "cuando las vicisitudes humanas y las dificultades amenazan con herir la unidad de nuestra vida y de la familia", señalando que el misterio de la pasión, muerte y resurrección de Cristo alienta a seguir adelante con esperanza.
El pontífice señaló asimismo que en Cristo crucificado la muerte misma adquiere un nuevo significado y orientación, "es rescatada y vencida, es el paso hacia la nueva vida".
También dijo que la Resurrección de Cristo muestra el triunfo definitivo del amor, de la alegría, de la vida, sobre el mal, el sufrimiento, la muerte.
Como en años anteriores, Benedicto XVI presidió el rito de rodillas desde la colina del Palatino, frente al Coliseo.
El Vía Crucis discurrió por el interior del Coliseo -el famoso anfiteatro Flavio, que recuerda los sufrimientos de los primeros cristianos-, continuó por delante del Arco de Trajano y concluyó en la colina del Palatino.
El cardenal vicario de Roma, Agostino Vallini, llevó la cruz en la primera estación. Un joven y una joven de la diócesis de Roma le acompañaron a cada lado con una antorcha.
Después el símbolo de los cristianos fue portado por dos frailes franciscanos de la Custodia de Tierra Santa y de varias familias procedentes de Italia, Irlanda, África y América Latina.
Las meditaciones de las 14 estaciones fueron encargadas este año por el pontífice al matrimonio italiano formado por Danilo y Anna María Zanzucchi, de la agrupación Familias Nuevas, cercana al Movimiento de los Focolares. En las mismas, el matrimonio denunció las traiciones de muchos cónyuges, el no respetar los compromisos adquiridos, las separaciones, divorcios y abortos.
El Vía Crucis del Coliseo fue instaurado en 1741 por orden de Benedicto XIV. Tras decenas de años de olvido, en 1925 volvió a celebrarse y en 1964 Pablo VI acudió al anfiteatro para presidirlo. Desde entonces, todos los años acude el sucesor de Pedro.
Este Viernes Santo el papa presidió también en el Vaticano la Pasión del Señor, durante la cual el Predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, aseguró que el paraíso prometido es "la paz de la conciencia, el mirarse al espejo sin tener que despreciarse".




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