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28 de abril 2009 - 18:56

El Papa visitó la región italiana devastada por el sismo

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El Papa visitó la Basílica de Collemaggio, donde rezó ante los restos de Celestino V, con el techo de la iglesia derrumbado.
El papa Benedicto XVI se trasladó a la región central italiana de Abruzzo, devastada por el terremoto del pasado 6 de abril, y aseguró a los damnificados que querría abrazarles uno por uno.   

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Agregó que la Iglesia no dejará solo a nadie en la reconstrucción y pidió que se levanten "casas sólidas", también en señal de respeto a los muertos en el sismo.   

"Querría abrazaros con cariño uno por uno", dijo el Papa.   

"La Iglesia entera está aquí conmigo, junto a vuestro sufrimiento, partícipe de vuestro dolor por la pérdida de familiares y amigos, deseosa de ayudaros a reconstruir casas, iglesias, empresas derruidas o gravemente dañadas por el terremoto", agregó el Pontífice.   

Benedicto XVI tenía previsto viajar a la zona en helicóptero pero a causa del mal tiempo en Roma y en Abruzzo tuvo que renunciar en el último minuto y trasladarse en automóvil, con un retraso de una hora sobre el programa.

L'Aquila, capital de Abruzzo, está a unos 90 kilómetros de Roma.   

La primera etapa de su viaje era Onna, un pueblo de 300 habitantes, 40 de los cuales perecieron en el terremoto.   

A su llegada a Onna, destruido casi por entero por el sismo, el Papa fue recibido por el jefe de la Protección Civil, Guido Bertolaso, por el obispo de L'Aquila, Giuseppe Molinari, y por el párroco de Onna, Cesare Cordozzo.   

En un pequeño palco colocado ante la zona de las carpas, el Papa se dirigió a los habitantes de "esta tierra espléndida y herida, que está viviendo días de gran dolor y precariedad".   

Benedicto XVI aseguró estar al lado de la población de Abruzzo desde el primer momento, "desde la primera sacudida de terremoto que causó casi 300 víctimas".   

"He seguido con aprensión las noticias, compartiendo su preocupación y sus lágrimas", añadió el Pontífice, en su primer encuentro con los damnificados bajo una fuerte lluvia.   

"He admirado el valor, la dignidad y la fe con la que habéis afrontado también esta dura prueba, manifestando gran voluntad de no ceder a la adversidad", añadió.   

"No es el primer terremoto que su región conoce y ahora, como en el pasado, no se rindieron no perdieron el ánimo, porque hay en ustedes una fuerza de ánimo que suscita esperanza", subrayó.   

Ante la preocupación de "tantas familias que han perdido todo: casas, ahorros, trabajo, y a veces también vidas humanas", Benedicto XVI subrayó que la respuesta "no puede limitarse a la emergencia inicial, sino que debe convertirse en un proyecto estable y concreto en el tiempo".   

Por este motivo alentó a "instituciones y empresas, para que esta ciudad y esta tierra resurjan".   

Después de visitar Onna, el Papa se trasladó a la Basílica de Collemaggio, donde rezó ante los restos de Celestino V en un escenario surrealista, con el techo de la iglesia derrumbado.   

Benedicto XVI, protegido por los bomberos, depuso la estola que le fue dada el día de inicio de su pontificado sobre la urna que contiene los restos de Celestino.

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