Washington - La elección de Kamala Harris (foto) como compañera de lista de Joe Biden le da un nuevo blanco a la campaña de reelección del presidente Donald Trump, que busca una línea de ataque eficaz contra su rival demócrata, pero ir tras la senadora conlleva nuevos riesgos y desafíos.
El presidente asume grandes riesgos al atacar a Harris
-
Caos en un desfile en EEUU: un conductor atropelló a una multitud durante un desfile dejando al menos 15 heridos
-
Israel asegura haber eliminado a un alto responsable petrolero de Irán en un ataque en Teherán
A los pocos minutos del anuncio de Biden el martes, Trump había calificado a Harris como “desagradable”, “horrible” e “irrespetuosa”, mientras que su campaña la describió como una extremista que llevaría al moderado Biden hacia la izquierda. Pero hay poca evidencia que sugiera que el público ve a Harris, una exfiscal de California y exfiscal general, como una figura radical.
De hecho, es más apreciada que Biden entre los republicanos, según una encuesta de Reuters/Ipsos realizada entre el 10 y el 11 de agosto, justo antes del anuncio. El sondeo mostró que un 21% de los votantes republicanos registrados tienen una impresión favorable de Harris, frente al 13% que tenía una opinión igualmente favorable del exvicepresidente.
Y hay algo más preocupante para Trump: los ataques contra la primera mujer negra que integra una lista presidencial de uno de los grandes partidos en la historia podrían parecer sexistas o racistas y complicar sus esfuerzos para apuntalar el respaldo entre las mujeres de los suburbios, un bloque de votantes crítico que debe recuperar para poder ser reelegido.
Según la última encuesta de Reuters/Ipsos, Biden tenía una ventaja de 10 puntos porcentuales entre las mujeres y una ventaja de 6 puntos entre las que viven en los suburbios. En general, Biden supera a Trump por 11 puntos, a menos de tres meses de la votación del 3 de noviembre.
La imagen positiva de Trump se ha deteriorado gravemente en medio de la pandemia de coronavirus, la recesión económica y las protestas en todo el país por la brutalidad policial y la injusticia racial. El mandatario y sus aliados, que necesitan algo que altere la trayectoria de la carrera a la Casa Blanca, lanzaron rápidamente una andanada de ataques contra Harris.
La campaña organizó una conferencia telefónica con reporteros para atacar las posturas que Harris mostró durante su propia candidatura a la Casa Blanca, cuando apoyó políticas progresistas como el Green New Deal, un plan de energía limpia radical, y Medicare para todos, un plan de salud respaldado por el gobierno. Biden no ha respaldado ninguna de las propuestas.
Harris cambió varias de sus posturas políticas en el transcurso de la campaña en un intento de virar hacia el centro. Pero la campaña de Trump dejó en claro que intentará pintarla como una izquierdista impenitente, al tiempo que sugiere que Biden, de 77 años, pronto podría abandonar su puesto y dejarla a ella a cargo del país. Al mismo tiempo, la campaña dijo que también buscará resaltar las críticas a Harris de la comunidad afroamericana por su historial de justicia penal, con la esperanza de abrir una brecha entre ella y el sector electoral más leal del Partido Demócrata. En privado, sin embargo, los asesores de Trump reconocen que Harris será un adversario formidable. Agencia Reuters




Dejá tu comentario