12 de abril 2002 - 00:00

El quiebre institucional, una tendencia que crece

La inestabilidad institucional, un rasgo de la política latinoamericana que se creía en vías de superación hasta hace pocos años, vuelve a imponerse cada vez con más frecuencia y afectando ahora a algunos de los países más importantes de la región: a fin del año pasado, a la Argentina; ahora, a Venezuela.

Lo que fueron hechos puntuales, como el impeachment contra Fernando Collor de Mello en 1992, la destitución por corrupción del socialdemócrata Carlos Andrés Pérez en Venezuela, empujado entre otros por las asonadas del propio Hugo Chávez, el mismo año, o las turbulencias en el Paraguay post-Stroessner, ahora se transforman en rupturas institucionales que atañen a cada vez más países, incluso a demo-cracias consideradas como consolidadas.

Abdalá Bucaram
, «el Loco», ganó las elecciones en Ecuador en la segunda vuelta de julio de 1996. En febrero del año siguiente, el congreso lo echaría por su «incapacidad mental».

Raúl Cubas Grau
renunció al cargo de presidente de Paraguay en marzo de 1999 a poco de ser elegido, tras ser acusado por el asesinato de su vicepresidente y rival colorado, Luis María Argaña. Desde entonces, asumió el titular del Congreso, Luis González Macchi, quien desde mediados de 2001 tiene una popularidad estabilizada en menos de 10%.

Jorge Mahuad
, el político centrista que representaba al sector serrano de Ecuador, padeció en el cargo desde agosto de 1998 hasta enero de 2000 en medio de múltiples protestas sociales, cuando su vicepresidente, Gustavo Noboa, lo reemplazó tras una asonada de militares y organizaciones indígenas, que más tarde se sintieron traicionadas por la salida institucional.

Alberto Fujimori
empezó su tercer mandato en julio de 2000, pero las acusaciones de fraude y corrupción se probaban hasta con videos. El mandatario anunció en noviembre desde Japón que ya no volvía, dando paso al provisionato de Valentín Paniagua. Hace menos de un año asumió Alejandro Toledo, pero el fervor antifujimorista que le dio impulso se apaga a pasos agigantados.

El 20 de diciembre pasado le llegaría el turno a Fernando de la Rúa. Salvo Ricardo Lagos en Chile, que compite contra otro liderazgo fuerte como el del alcalde de Santiago y líder de la UDI, Joaquín Lavín, no hay presidentes en América latina con niveles de consenso medianamente altos. En Bolivia, Jorge Quiroga afronta protestas permanentes de campesinos y llevó al politólogo Carlos Toranzo a considerar lo ocurrido en la Argentina como una «premonición». Mientras que Andrés Pastrana se prepara para dejar el cargo en Colombia con menos de 10% de popularidad y sin candidato propio para las elecciones de mayo.

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