Mundo

El sostenimiento de una Constitución con rasgos autoritarios, clave del estallido social en Chile

El temor de la oposición durante la transición falicitó que la democracia heredara del pinochetismo una Carta Magna reestrictiva. Piñera, que prohibió una reforma en 2018, ahora busca en ello una salida al conflicto.

Santiago - Entre las demandas de los manifestantes en Chile destaca convocar una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución, mientras que el país continúa, casi 30 años después del retorno a la democracia, regido por un texto heredado del dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990).

La Constitución chilena fue aprobada el 11 de septiembre de 1980 en un polémico plebiscito durante el régimen militar. Su ideólogo fue el profesor de derecho y senador de extrema derecha Jaime Guzmán, asesinado en 1991 por un comando de extrema izquierda.

El texto fundamental se redactó a la medida de los sectores más conservadores de la sociedad para que permanecieran en el poder, incluso después del fin de la dictadura. Incluía altos quorum para cualquier cambio sustancial.

La Constitución tenía que redactarse de tal forma que “si llegan a gobernar nuestros adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría”, explicó en su momento Guzmán, fundador de la Unión Demócrata Independiente (UDI), partido de la derecha conservadora.

Una ley constitucional también estableció un sistema electoral binominal de diputados y senadores que favoreció particularmente a los partidos de derecha.

A pesar de la transición política, Pinochet (1915-2006) no abandonó la política realmente hasta diez años después del final de la dictadura. Siguió siendo comandante en jefe del ejército hasta 1998 y senador hasta 2001.

Durante la transición, los partidos políticos democráticos “tuvieron que negociar la aceptación de la Constitución de la dictadura. Y eso condicionó luego todo el proceso político. Entonces pudo haber habido razones de prudencia política, evitando que se entrampara la transición”, subrayó Domingo Lovera, profesor de derecho constitucional en la Universidad Diego Portales.

Desde la década de los 90, la Constitución chilena fue enmendada una decena de veces. La reforma de 2005 eliminó los principios más antidemocráticos, como permitir el despido de jefes militares sin consulta previa al Consejo Nacional de Seguridad, un organismo que tuvo gran peso durante la dictadura. Los senadores pasaron a ser elegidos. Esta reforma fundamental se produjo bajo el mandato del presidente de centroizquierda Ricardo Lagos (2000-2006) luego de alcanzar un importante acuerdo político.

La presidenta socialista Michelle Bachelet, en su segundo mandato (2014-2018), sometió a votación un cambio del sistema electoral que reemplazó la elección binominal por un sistema proporcional moderado que garantiza una representación más amplia de las fuerzas políticas.

Por otro lado, la Constitución chilena no establece que deban ser privadas la salud, la educación ni el sistema de pensiones, que son los tres pilares de las reivindicaciones de los manifestantes en las calles. “Pero establece principios que limitan la acción del Estado y promueve la actividad privada”, explicó el profesor de derecho constitucional, Sebastián Zárate, de la Universidad de los Andes.

Unos días después de asumir su segundo mandato en 2018, el gobierno de Sebastián Piñera anunció que no permitiría que se revisara un nuevo proyecto de reforma sometido en el Congreso por Bachelet, el cual incluía la inviolabilidad de los derechos humanos, y establecer el derecho a la salud y a la educación.

Ante la presión de la calle, Piñera tuvo que aceptar el principio de las enmiendas constitucionales. Pero por el momento, descartó la idea de una Asamblea Constituyente, como lo exigen la oposición, varias organizaciones sociales y los manifestantes. El presidente prefiere referirse a un “Congreso Constituyente” sin definir los detalles.

La idea de una Asamblea no es nueva, ya había surgido en el debate de la campaña electoral de 2013 cuando un movimiento de la sociedad civil bautizado Marca tu voto invitó a los electores a escribir la mención “AC” (por Asamblea Constituyente) en su boleta electoral.

Agencia AFP

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario