El Supremo refuerza su ofensiva contra reductos del bolsonarismo talibán

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Alcanzaron a un diputado federal, dos empresarios, el bloguero más notorio de la ultraderecha y otros 17 allegados al presidente de Brasil.

Brasilia - Las residencias y oficinas de un diputado federal y dos empresarios aliados del presidente Jair Bolsonaro fueron allanadas ayer por orden del Supremo Tribunal Federal (STF), que investiga una presunta asociación ilícita de financiación de noticias falsas y amenazas contra autoridades y críticos del Gobierno de ultraderecha.

El operativo ocurrió un día después de la detención de seis bolsonaristas que comandan grupos de extrema derecha acusados por la Procuración de atentar contra la seguridad nacional al fomentar y participar de actos contra la democracia, como cuando lanzaron bengalas el sábado pasado contra el edificio del STF, en la Plaza de los Tres Poderes de Brasilia.

Según se informó oficialmente, la Policía Federal allanó ayer los domicilios de Daniel Silveira, diputado bolsonarista famoso por haber roto una placa con el nombre de la concejal socialista Marielle Franco, asesinada en 2018, como parte de su campaña electoral.

Silveira dijo en las redes sociales que “con la Policía Federal en mi casa estoy dándome cuenta que molesto al viejo sistema de poder”.

Por orden del juez Alexandre de Moraes, del STF, fueron allanados también domicilios del publicista Sérgio Lima y del empresario Luis Belmonte, ambos considerados los motores financieros de Alianza por Brasil, el partido que el presidente quiere crear pero que aún no cuenta con los avales suficientes.

En total fueron ordenados 21 allanamientos en seis estados, entre ellos el domicilio de Allan dos Santos, el activista de ultraderecha que posee el exitoso canal Terça Livre (Martes Libre), en el cual participan usualmente los hijos de Bolsonaro y el gurú de la extrema derecha brasileña, el astrólogo y escritor Olavo de Carvalho.

El objetivo de la “Operación Lume” es hallar eventuales pruebas sobre la organización de actos populares en todo el país contra las instituciones democráticas y contra quienes los financian.

El presidente participó de al menos tres manifestaciones en Brasilia que pedían la intervención militar para el cierre del STF y el Congreso.

El empresario Belmonte está vinculado a la política tradicional, ya que es senador suplente por Brasilia, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la agrupación del ex presidente Fernando Henrique Cardoso.

El lunes había sido detenida, también por orden del Supremo, la dirigente de la extrema derecha Sara Giromini (alias Sara Winter), una exfeminista que creó el grupo “300 de Brasil”, considerado una milicia armada por la fiscalía y que acampó durante casi un mes en Brasilia pidiendo un golpe militar.

Su apodo, Sara Winter, es un homenaje a una británica colaboracionista del fascismo.

Con todas estas medidas persiste el enfrentamiento entre los poderes Ejecutivo y Judicial, lo que ha deparado amenazas explícitas de cierre del Supremo y autogolpe, tanto de parte de Bolsonaro como de algunos de sus principales ministros.

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