Las fiestas más famosas e internacionales de España, los Sanfermines, arrancaron en la ciudad de Pamplona con el tradicional "chupinazo", el cohete que cada 6 de julio da salida a nueve días de fiesta y encierros taurinos.
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"Pamploneses, pamplonesas, iruindarras, ¡Viva San Fermín! ¡Gora San Fermin!", exclamaron a las 12 en el balcón del Ayuntamiento los encargados de prender la mecha del cohete, dos miembros de una asociación de personas con síndrome de Down.
A los pies del Consistorio de la capital de Navarra, miles de personas respondieron con los tradicionales pañuelos rojos en alto.
En esta ocasión, la bandera de la región del País Vasco, que no es oficial en Navarra, no ondeó en la fachada de la sede municipal después de que la Justicia condenara al Ayuntamiento por colocarla en los Sanfermines del pasado año. En su lugar hubo un mástil vacío.
Con el "chupinazo" comenzaron nueve días festivos con casi 500 actos, entre los que destacan los famosos encierros de toros. El primero, que tendrá lugar este sábado a primera hora de la mañana, se celebrará con seis toros de la ganadería Puerto de San Lorenzo.
Es entonces cuando decenas de personas corren hacia la plaza delante de los animales a través de las estrechas calles del centro histórico de Pamplona, una imagen que da la vuelta al mundo cada año.
La capital de Navarra, una ciudad pequeña y tranquila de 200.000 habitantes se transforma en las fiestas de San Fermín gracias a la llegada de cientos de miles de visitantes.
Como en años anteriores, en esta ocasión volverá a luchar contra posibles agresiones sexistas con campañas que incluyen puntos de información y una aplicación para celulares con un botón de emergencia para avisar a la Policía.
Este año, los Sanfermines se celebran bajo la sombra de la polémica sentencia del llamado caso de "La manada".
Los cinco hombres acusados de violar en grupo a una joven en plenas fiestas de 2016 fueron condenados en abril a nueve años de cárcel por un delito de abuso, descartándose la agresión sexual, lo que desató una oleada de protestas. Recientemente fueron puestos en libertad.
Diversos movimientos feministas pidieron en los últimos días cambiar la tradicional vestimenta de Sanfermín, de color blanco y rojo, por camisetas negras y pañuelos morados para recordar a la víctima.