Elecciones en Francia: Chirac aseguró que la dará a Sarkozi su "voto y apoyo"
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Jacques Chirac
Sarkozy, de 52 años, es actualmente el candidato favorito en estos comicios presidenciales.
Decidido a encarnar una "ruptura" con la era Chirac, el candidato nunca pidió el apoyo del actual mandatario ni se considera su "heredero", pero recientemente insinuó que era esencial saber si el jefe de Estado estaba con él o contra él.
Hoy, Sarkozy se felicitó por las esperadas palabras del presidente francés.
"Estoy conmovido por esta decisión. Es muy importante para mí desde un punto de vista político pero también personal", aseguró en un comunicado.
Pero Chirac, que nunca perdonó a Sarkozy que apoyara a su rival Edouard Balladur en las presidenciales de 1995, en las que el actual jefe de Estado fue proclamado jefe de Estado, intentó frenar en vano durante años la popularidad y ambición del actual candidato conservador.
Finalmente, se resignó ante la idea de que Sarkozy se convirtió en el líder indiscutible de la derecha francesa. Según los últimos sondeos, el candidato de la UMP conseguiría entra 26 y 31% de los votos en la primera vuelta, el próximo 22 de abril, por delante de la líder socialista, Ségolène Royal, el centrista François Bayrou y otros nueve candidatos más modestos.
En la segunda vuelta, que se celebrará el 6 de mayo, Sarkozy derrotaría a Royal pero tendría más problemas en vencer a Bayrou, que sigue ganando intenciones de voto.
Legalmente, nada obligaba a Sarkozy a elegir entre el ministerio de Interior o su candidatura a presidente. Basta recordar que el ex primer ministro socialista Lionel Jospin era jefe de gobierno y candidato a presidente en las elecciones de 2002.
Sin embargo, la oposición socialista había exigido que el político abandonara la cartera de Interior porque estaba abusando de su poder.
"Desde hace tiempo pedíamos que Nicolas Sarkozy, que tiene la fastidiosa tendencia a mezclar su papel de ministro y de candidato, dejara su puesto", se felicitó el responsable socialista, Dominique Strauss-Kahn.
El aspirante a la presidencia de Francia ha sido un ministro de Interior hiperactivo, firme y polémico, que no ha dudado en tomar decisiones impopulares referentes a la inmigración, el control policial o la delincuencia juvenil.
En estos días, sus adversarios políticos le acusaron de pescar votos en las aguas de la extrema derecha al proponer la creación de un ministerio de la Inmigración e Identidad Nacional.
Pese a las críticas que sus ideas suscitan, Sarkozy recuerda siempre que todas sus propuestas siempre reciben el apoyo de una mayoría de franceses en los sondeos de opinión.



