30 de octubre 2011 - 10:03

Elecciones regionales en Colombia: exguerrillero ganó alcaldía de Bogotá

Gustavo Petro, exsenador del partido izquierdista Polo Democrático Alternativo, apeló a un fuerte discurso anticorrupción.
Gustavo Petro, exsenador del partido izquierdista Polo Democrático Alternativo, apeló a un fuerte discurso anticorrupción.
Colombia renovó sus gobernantes locales en un proceso electoral que llevó a un ex guerrillero de izquierda a la alcaldía de Bogotá, el cargo político de más peso en el país después del de presidente.

En unos comicios que se desarrollaron en relativa calma, Gustavo Petro, un exsenador del partido izquierdista Polo Democrático Alternativo que apeló a un fuerte discurso anticorrupción, le ganó la pulseada por la ciudad a Enrique Peñalosa, candidato apoyado por el expresidente Álvaro Uribe.

Con un 84,4% de las mesas de votación escrutadas, Petro, un exguerrillero del M-19, obtenía un 32,2% de los votos frente al 25,1% de Peñalosa, de acuerdo con la Registraduría Nacional.

Con el triunfo de Petro, la izquierda mantiene por tercer periodo consecutivo el poder en la capital colombiana, la ciudad más importante del país.

Los resultados también fueron una derrota para el expresidente Uribe, que midió su poder electoral ante el distanciamiento con el presidente Juan Manuel Santos, de acuerdo con analistas políticos.

Los comicios se realizaron después de una violenta campaña en la que en siete meses fueron asesinados 41 candidatos, un recordatorio de que Colombia tiene que superar su pasado sangriento en momentos en que se beneficia de la inversión extranjera destinada a los sectores de petróleo y minería.

Uribe, quien mejoró las condiciones de seguridad por una ofensiva contra la guerrilla que permitió reducir asesinatos, los secuestros y los ataques contra la infraestructura, respaldó a cientos de candidatos en todo el país.

La mayor apuesta de Uribe fue la alcaldía de Bogotá con la candidatura de Peñalosa, quien aspiraba a gobernar la capital colombiana de unos 8 millones de habitantes, una de las 10 más pobladas de América Latina y con un presupuesto anual de casi 7.000 millones de dólares.

Petro reemplazará en la alcaldía a Samuel Moreno, del PDA, quien fue suspendido y actualmente está encarcelado por un escándalo de corrupción.

El nuevo alcalde de Bogotá había perdido la primera vuelta de las pasadas elecciones presidenciales contra el actual mandatario Juan Manuel Santos, quien heredó el capital político de Uribe.

Unos 30,6 millones de colombianos estuvieron habilitados para elegir a 1.102 alcaldes, 32 gobernadores, 12.000 concejales y 418 diputados. Pero las votaciones se caracterizaron por una abstención superior al 50%, de acuerdo con las autoridades electorales.

Unos 300.000 soldados y policías garantizaron la normalidad en el proceso electoral con más de 100.000 candidatos inscritos y que fue antecedido por ataques de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que dejaron más de 20 militares muertos en la última semana.

Aunque históricamente la guerrilla realiza ataques durante las elecciones para demostrar su poder militar y sabotear el proceso, en esta ocasión solo se reportaron ocho incidentes menores con una persona muerta.

"El proceso transcurrió en absoluta normalidad, en un 71 por ciento se redujeron los incidentes que tuvieron lugar a lo largo de la jornada", dijo el ministro del Interior, Germán Vargas. "Es muy satisfactorio que la seguridad haya garantizado el ejercicio de todos los colombianos al sufragio", agregó.

Las votaciones fueron las primeras en el Gobierno de Santos, quien intentó evitar la injerencia de la guerrilla y de las bandas criminales conformadas por ex paramilitares de ultraderecha que en varias regiones buscaban asumir el control de millonarios recursos de la explotación petrolera y de la minería respaldando o amenazando candidatos.

Los nuevos alcaldes y gobernadores elegidos, la mayoría como miembros de partidos de la coalición que apoya a Santos -Conservador, Liberal, la U, Cambio Radical y Verde, serán decisivos para implementar leyes como la distribución de regalías petroleras y mineras, la indemnización a víctimas del conflicto interno armado y la restitución de sus tierras.

Las reformas fueron aprobadas por el Congreso durante el primer año de gestión de Santos, pero el éxito de su implementación dependerá en gran parte de las autoridades locales, de acuerdo con analistas.

El nuevo mapa político que se definió con las votaciones locales, no permitió identificar a un partido como ganador absoluto en el país por las alianzas que pusieron un complejo ingrediente al proceso.

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