Emotiva visita de Benedicto XVI a su tierra natal
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El Papa ante una multitud en Munich.
Allí ejerció como sacerdote y arzobispo hasta 1982, cuando por pedido de su antecesor partió hacia el Vaticano para liderar la Congregración para la Doctrina de la Fe (el departamento encargado de vigilar la doctrina de la Iglesia, ndr).
En su mensaje de saludo, el Papa invitó a los alemanes a comprometerse en "la práctica y la transmisión de los valores de la fe cristiana".
"Mi visita al país en el que nací puede ser un apoyo", dijo.
El presidente de Alemanina, Horst Koehler, recibió a Benedicto XVI en el aeropuerto de Munich con honores militares.
"Santo padre, bienvenido: estamos felices de verlo aquí", dijo Koehler al saludar al Papa.
"Para mí es conmovedor ver que el jefe de la Iglesia universal vuelva a visitar su tierra", dijo y subrayó que la patria "no es sólo un paisaje sino un conjunto de sensaciones y relaciones personales y familiares".
Tras pronunciar esas palabras, el presidente alemán auguró "un progreso de la comprensión ecuménica" en su país.
Por su parte, el Papa, dijo que deseaba saludar no sólo a los católicos sino a "los representantes de otras religiones presentes en Alemania".
La elección de Benedicto XVI como Papa generó al comienzo sentimientos encontrados en Alemania, cuna de la reforma protestante y de una iglesia católica liberal.
"Ein Herlizches Gruss Gott" (Saludo a Dios, ndr), dijo Benedicto XVI, usando una típica expresión bávara que se pronuncia a modo de bienvenida.
En el aeropuerto, el pontífice rindió tributo a la tradición católica que se ha mantenido en Baviera a través de los siglos, pero admitió que "el contexto social actual es de muchas maneras diferente al del pasado".
Se estima que la visita de Ratzinger a Alemania -que pasará unos días con su hermano Georg, en Regensburg y visitará la tumba de sus padres en Marktl am Inn, su pueblo natal, cercano a la frontera austríaca- no es sólo para recordar sus raíces.
Uno de los principales objetivos de su papado es combatir la tendencia creciente en Europa a una sociedad laica.
A las 17.30 locales, luego de la bienvenida oficial, el pontífice se dirigió a Marienplatz, en el corazón de la ciudad, donde lo esperaban miles de personas.
En el camino recibió el saludo afectuoso de los fieles, que agitaban banderas amarillas y blancas -los colores del Vaticano- mientras recorría las calles de la ciudad a bordo del papamóvil.
El Pontífice encontró una ciudad blindada, con extremas medidas de seguridad.
Su visita -que coincide con el quinto aniversario de los atentados del 11-S, en Estados Unidos- se produce después de que Alemania sufrió una amenaza terrorista en julio pasado, cuando fueron halladas maletas con explosivos a bordo de trenes de línea repletos de gente.
Alrededor de 70 mil personas -según recuentos de la policía local- recibieron al pontífice en Marienplatz, en el centro histórico de Munich, donde recitó una plegaria junto a la estatua de la virgen María, patrona de Baviera, corazón del catolicismo alemán.
"Saludo a todos ustedes, queridos compatriotas, por haber venido a saludarme. Gracias por la calurosa bienvenida", dijo el pontífice frente a la multitud que lo vivaba.
"Para mí es muy emocionante encontrarme de nuevo en esta bellísima plaza", dijo Benedicto XVI.
Es la tercera vez que Joseph Ratzinger es aclamado en Marienplatz. La primera fue hace treinta años, en 1977, cuando fue nombrado arzobispo de Munich y la siguiente, cinco años más tarde, cuando dejo esa diócesis y partió como cardenal hacia Roma para liderar la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Tras abandonar la plaza, Benedicto XVI mantuvo encuentros privados con Koehler, Merkel y Stoiber, antes de regresar al palacio del arzobispado, donde se aloja.
Mañana ofrecerá una misa al aire libre en las afueras de Munich a la que está previsto que asistan unas 250.000 personas.




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