Empresa se va y resigna negocio de u$s 325 millones
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Richard Cheney
«Sentimos que no estamos sirviendo bien al gobierno, que los dólares de los contribuyentes no están siendo empleados de manera inteligente», se excusó Camel-Toueg. Fuentes del gobierno estadounidense, citadas por el diario «Los Angeles Times», reconocieron que si bien Contrack no es la primera empresa u organización civil que se retira de Irak a causa de la violencia, sí es la más grande hasta el momento.
La salida de empresas como Contrack está teniendo un efecto muy negativo sobre la población. Voceros de la empresa señalaron que, durante su estadía en Irak, habían contratado a por lo menos 2.000 empleados locales. Muchos de ellos debían enfrentar altas posibilidades de ser asaltados o víctimas de la violencia de la resistencia en sus lugares de trabajo, en especial en aquellos en lugares abiertos, como los sitios de construcción de puentes o carreteras. Garantizar la seguridad de los empleados en esos lugares, explicó Camel-Toueg, hubiera significado aumentos de hasta 60% en el costo de los proyectos.
Mientras tanto, la empresa Halliburton -dirigida por el actual vicepresidente Richard Cheney hasta su llegada a la Casa Blanca- descartó la posibilidad de abandonar Irak y dijo que «hará todo lo posible» para cuidar la seguridad de sus trabajadores, 4 de los cuales murieron en el ataque del martes.
Hasta ayer, Halliburton y su subsidiaria, Kellogg, Brown and Root (KBR), perdieron al menos 62 empleados en Irak.
Halliburton, el coloso de los insumos para la industria petrolera que obtuvo varios de los más suculentos negocios en el Irak ocupado, dijo que el ataque del martes fue «brutal, inquietante y muy triste para todos».



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