23 de diciembre 2004 - 00:00

Empresa se va y resigna negocio de u$s 325 millones

Richard Cheney
Richard Cheney
Washington (ANSA) - Contrack International, una de las principales empresas contratistas del gobierno de Estados Unidos en Irak, renunció a un suculento negocio de 325 millones de dólares por no poder seguir destinando recursos a la seguridad de sus empleados, se anunció ayer como consecuencia del atentado cometido contra una base militar en Mossul.

«Llegamos a un punto en el que los costos se nos hicieron prohibitivos», admitió Karim Camel-Toueg, presidente de la Contrack International, con base en Arlington, Virginia, cabeza de un consorcio que este año se había adjudicado uno de los doce contratos más importantes para la reconstrucción de Irak.

• Sugerencia

Esta decisión ya había sido sugerida al gobierno estadounidense en noviembre, según se supo ayer. La empresa abandonó un contrato de 325 millones de dólares para poner otra vez en marcha el sistema de transportes en Irak, en el marco del plan por 18.400 millones de dólares para «reconstruir» el país.

«Sentimos que no estamos sirviendo bien al gobierno, que los dólares de los contribuyentes no están siendo empleados de manera inteligente
», se excusó Camel-Toueg. Fuentes del gobierno estadounidense, citadas por el diario «Los Angeles Times», reconocieron que si bien Contrack no es la primera empresa u organización civil que se retira de Irak a causa de la violencia, sí es la más grande hasta el momento.

La compañía de Arlington recibió unos 30 millones de dólares por el trabajo realizado en los ocho meses previos al retiro, en su mayor parte planes para la construcción de caminos, puentes y terminales.

En un intento de relativizar el impacto de la renuncia, una vocera del Pentágono, Amy Burns, afirmó que «no se trata de una pérdida terrible». Sin embargo, fuentes del sector de la construcción, también citadas por el diario, reconocieron que la salida de Contrack puede influir en la posición de otras empresas de similar magnitud.

La salida de empresas como Contrack está teniendo un efecto muy negativo sobre la población. Voceros de la empresa señalaron que, durante su estadía en Irak, habían contratado a por lo menos 2.000 empleados locales. Muchos de ellos debían enfrentar altas posibilidades de ser asaltados o víctimas de la violencia de la resistencia en sus lugares de trabajo, en especial en aquellos en lugares abiertos, como los sitios de construcción de puentes o carreteras.
Garantizar la seguridad de los empleados en esos lugares, explicó Camel-Toueg, hubiera significado aumentos de hasta 60% en el costo de los proyectos.

Mientras tanto, la empresa Halliburton -dirigida por el actual vicepresidente
Richard Cheney hasta su llegada a la Casa Blanca- descartó la posibilidad de abandonar Irak y dijo que «hará todo lo posible» para cuidar la seguridad de sus trabajadores, 4 de los cuales murieron en el ataque del martes.

Hasta ayer, Halliburton y su subsidiaria, Kellogg, Brown and Root (KBR), perdieron al menos 62 empleados en Irak.

Halliburton, el coloso de los insumos para la industria petrolera que obtuvo varios de los más suculentos negocios en el Irak ocupado, dijo que el ataque del martes fue «brutal, inquietante y muy triste para todos».

Dejá tu comentario

Te puede interesar