Spanair, la aerolínea que quedó en el centro de las miradas tras el trágico accidente de ayer, estaba sumergida en una grave crisis que la obligó a despedir 1.100 empleados y reducir sus bases en España. El grupo Marsans, fundador de la compañía y dueño saliente de Aerolíneas Argentinas, estuvo hace poco a punto de recomprar la empresa, pero la operación fracasó.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Spanair, segunda aerolínea en importancia entre las que operan en España, fue creada en 1986 por los empresarios locales Gonzalo Pascual y Gerardo Díaz, propietarios del grupo Marsans, y la empresa Scandinavian Airlines System (SAS).
Con base en Palma de Mallorca, Spanair funcionaba en sus inicios como compañía de vuelos chárter pero, a partir de los 90, comenzó a operar en viajes regulares nacionales e internacionales y, hacia 2005, ofrecía unos 600 servicios diarios, operados con una flota de 63 aviones.
Pascual y Díaz vendieron en 2003 94,4% de las acciones de Spanair a la empresa escandinava SAS y se reservaron 5,1% y los puestos de presidente y consejero delegado de la compañía.
En junio de 2007, cuando SAS se convirtió en propietaria total de Spanair al adquirir el 5% que aún poseía Marsans, decidió vender todo el capital de la línea para « fortalecer su posición en el mercado nórdico».
Entonces Pascual presentó su dimisión como presidente de Spanair en octubre de 2007, con el objetivo de lanzar una oferta por 100% del capital de la aerolínea.
Pero a principios de 2008 SAS desistió de vender Spanair, ya que consideró que no había encontrado «ofertas atractivas».
Precio
«El precio que podíamos conseguir no reflejaba el valor de Spanair, una compañía competitiva en costos y la segunda en el mercado español», declaró entonces su director, Mats Jansson.
El futuro de la aerolínea es incierto. El director de Recursos Humanos de Spanair, Héctor Sandoval, considera que la crisis del sector aéreo, provocada en parte porque los precios de los combustibles se duplicaron en un año, durará hasta 2010. El barril de petróleo valía el pasado año menos de la mitad del máximo de 147 dólares alcanzado en julio.
Para hacer frente al incremento de los costos, la compañía decidió recortar en un tercio su plantel de 3.300 empleados, congelar sus salarios y concentrar sus bases en Madrid, Barcelona y, finalmente, Palma de Mallorca. Por su parte, la sección sindical Sepla-Spanair cree que ese Plan de Viabilidad propuesto por la dirección «no garantiza el futuro de la empresa y supone una prolongación del modelo gestor aplicado con tan malos resultados durante los últimos años».
Dejá tu comentario