Emulo de Chávez

Mundo

Rafael Correa asumió ayer en Ecuador y presentó un programa radical al estilo chavista. Renegociación de la deuda externa, constitución socialista, posible cierre del Congreso y promesas de “revolución”.

Quito (EFE, ANSA, AFP, Reuters) - Vestido con una camisa blanca bordada con símbolos indígenas, el izquierdista Rafael Correa juró ayer como presidente de Ecuador, pronunciando un duro discurso antimercado y ratificando sus controvertidos planes de revisar la deuda pública y la convocatoria a una reforma constitucional.

Aliado de Hugo Chávez, Correa adoptó en su discurso inaugural todos los tópicos ideológicos del presidente venezolano, al punto que se declaró «bolivariano» y partidario del « socialismo del siglo XXI».

Correa, un economista de 43 años, aseguró que en su mandato el poder volverá a «su legítimo dueño: el pueblo». Convocó, además, para un referéndum a realizarse el 18 de marzo, con el que pretende instaurar una Asamblea Constituyente con plenos poderes que, se estima, disolverá el actual Congreso, al que considera una «mafia» y en el que no tiene banca propia.

El nuevo mandatario, que prometió un cambio «radical, profundo y rápido», lanzó duras críticas al «neoliberalismo», a los grupos de poder político y económico de su país y a los organismos de crédito internacionales.

Con respecto al pago de la deuda externa, reiteró que emprenderá una renegociación «soberana y firme» para aliviar la carga que ésta impone al Presupuesto. En ese sentido, propuso la creación de un tribunal internacional « imparcial» para revisar la deuda exterior de las naciones y determinar qué montos deben pagarse y cuáles han sido ya cubiertos.

«Existe deuda externa ilegítima, adquirida en situaciones dudosas, que no se utilizó para los fines para los que fue contratada o que ya ha sido pagada varias veces», dijo.

Correa puso la mira sobre las «inadmisibles» condiciones financieras acordadas por Quito con sus acreedores en 2000, que abrieron el camino a la emisión de dos bonos Global con un capital actual de 3.210 millones de dólares que devengan tasas de entre 10% y 12% anual.

Entre los doce mandatarios que participaron de la investidura, además de Chávez, se destacaron el presidente boliviano, Evo Morales, y el iraní, Mahmud Ahmadinejad. En representación de la Argentina, estuvo presente el vicepresidente Daniel Scioli.

Correa envió un saludo a su colega cubano, Fidel Castro, convaleciente desde julio, junto con su deseo de «pronta recuperación».

  • Cinco ejes

    El flamante mandatario ecuatoriano expresó que su propuesta de «revolución ciudadana» está conformada por cinco ejes: la revolución constitucional con el establecimiento de la Asamblea Constituyente; la lucha contra la corrupción; la revolución económica, con una política que « priorice al ser humano sobre el capital»; la revolución en educación y salud; y el rescate de la dignidad, soberanía y la búsqueda de integración latinoamericana. Por otro lado, decidió recortar en 50% su salario y el de sus principales funcionarios.

    «El momento histórico de la patria y de todo el continente exige una nueva Constitución que prepare al país para el siglo XXI, una vez superados el dogma neoliberal y las democracias de plastilina que sometieron personas, vidas y sociedades a las entelequias del mercado», dijo Correa.

    Al hablar de la unidad latinoamericana, reprodujo la antigua consigna «Alerta, alerta, alerta que camina la espada de Bolívar por América latina». Dicho esto, levantó con sus manos frente al auditorio una réplica de la espada del Libertador Simón Bolívar que le fue regalada por «el comandante y amigo Hugo Chávez».

    Respecto de su intención de llamar a una consulta popular para instrumentar la asamblea y pavimentar el camino al socialismo, los opositores hablaron abiertamente de destituir a Correa si desconoce que es las facultad del Congreso convocar a dicha consulta.

    Parece delinearse así un conflicto con el poderoso Poder Legislativo, en el que el flamante líder no tiene representantes (no presentó lista) y que en la última década ha expulsado a tres presidentes apelando a la fuerza de los votos, sin mediar enjuiciamientos políticos.

    Según el presidente ecuatoriano, que también tomó juramento a su vice, Lenin Moreno, su gobierno de cuatro años acabará «la amarga noche neoliberal».

    En esa línea, criticó también al «simplismo del libre comercio, las privatizaciones y la dolarización», que mantendrá en su país, ya que considera que eliminarla en las circunstancias actuales sería un error mayor que el que fue su adopción en 2000.

    «¡La patria ya no está en venta!», exclamó, tras indicar: «El oprobio del pasado histórico, con la venta de la bandera o pactos que canjeaban votos por prebendas, ha terminado para siempre».
  • Dejá tu comentario