Ni la crisis económica global, ni los grupos de poder, ni la "izquierda infantil" frenarán la revolución socialista en Ecuador, prometió el presidente Rafael Correa horas después de obtener una histórica reelección en el inestable país andino.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Correa obtuvo más de la mitad de los votos en los comicios del domingo, adjudicándose por primera vez en 30 años de democracia ecuatoriana una victoria sin necesidad de segunda vuelta, según los datos oficiales con más del 70 por ciento de las actas escrutadas.
Con su quinto triunfo electoral consecutivo, el mandatario izquierdista se consolida en el poder pese a la severa crisis económica que sacude al pequeño país petrolero, que ha asegurado enfrentará profundizando sus políticas socialistas.
"El triunfo por supuesto que es un espaldarazo al proyecto político del socialismo del siglo XXI a nivel nacional y regional", dijo en una conferencia de prensa el popular economista de 46 años formado en Estados Unidos y Europa.
"Más que cambiar de rumbo se trata de profundizar los cambios que ya hemos iniciado, hacerlos más radicalmente", aseguró, definiéndose como "un tipo de izquierdas" mas no "dogmático".
Sonriente y relajado, Correa se mostró optimista con respecto al devenir económico pese a la caída de los precios del petróleo, los menores ingresos por remesas y las golpeadas exportaciones agropecuarias, aunque admitió que todavía existen riesgos impredecibles por la turbulencia financiera global.
"La expectativas son muy buenas para el país, ya lo más duro pasó. Pero por supuesto existe una gran incertidumbre y cualquier cosa puede pasar", dijo Correa, quien ha prometido seguir con su línea dura hacia los inversores extranjeros.
Sin embargo, el gobernante enfrenta este nuevo mandato de cuatro años con menos recursos para sus multimillonarios programas sociales, un creciente desempleo y una alta inflación que podrían erosionar su alto respaldo en un país donde tres presidentes fueron derrocados desde 1997.
Tras dos años en el poder, Correa ha prometido abrir un nuevo ciclo político-económico aplicando la nueva carta magna de corte socialista que lo convirtió desde el año pasado en el gobernante más poderoso en la historia reciente de Ecuador.
El control de la nueva Asamblea Nacional le permitiría acelerar profundas reformas legales que afectarán a importantes actores e instituciones -como la banca, las cortes, el Ejército y los medios de comunicación-, y con los que busca cambiar el "status quo" en Ecuador afianzando el poder del Estado.
"Con este baño de legitimidad democrática podemos avanzar con mucha mayor fortaleza y legitimidad (para) cambiar poco a poco la correlación de fuerzas a favor del poder popular", dijo exultante, vestido con traje azul marino y camisa bordada con modernos diseño indígenas.
Dejá tu comentario