Washington (AFP) - Una decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos anulando la pena capital si la pronuncia un juez en lugar de un jurado popular podría salvar de la ejecución a cientos de condenados a muerte, se afirmó ayer.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
En un fallo trascendente, el alto tribunal calificó en efecto de inconstitucional la condena a muerte de un prisionero de Arizona (oeste), en función de la sexta enmienda de la Constitución norteamericana, que garantiza «un proceso rápido y público del acusado por un jurado imparcial en el estado y el distrito donde se habría cometido el delito».
En nueve estados son los jurados quienes determinan la culpabilidad del acusado, pero es un juez quien decide finalmente la condena a muerte, en función de eventuales circunstancias agravantes.
La decisión de ayer de la Corte podría impugnar la ejecución de unos 800 condenados en los pasillos de la muerte de esos nueve estados -Florida, Arizona, Idaho, Colorado, Montana, Alabama, Indiana, Delaware y Nebraska-, según el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC).
El fallo fue pronunciado por una mayoría de siete jueces contra dos, lo cual representa una alianza poco habitual de jueces conservadores y liberales.
• Casos previos
Ya se habían suspendido dos ejecuciones previstas para comienzos de febrero en Florida, porque la Corte Suprema había aceptado a mediados de enero encargarse del caso del condenado a muerte de Arizona Timothy Ring, anulando la constitucionalidad de su condena, pronunciada por un juez.
Ring había sido condenado a muerte en 1994 por el asesinato de un transportador de caudales. Los jurados lo encontraron culpable de homicidio, pero no de asesinato con premeditación, lo cual según la ley de Arizona significaba a lo sumo cadena perpetua. Pero un juez encontró luego circunstancias agravantes: comisión del crimen por «razones pecuniarias» y en circunstancias crueles.