13 de enero 2004 - 00:00

En Rio de Janeiro ya no van a controlar a estadounidenses

En Rio de Janeiro ya no van a controlar a estadounidenses
Rio de Janeiro (EFE, ANSA, AFP) - El control a estadounidenses en puertos y aeropuertos de Rio de Janeiro fue suspendido ayer por un tribunal brasileño, precisamente cuando el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva intentaba utilizar esa medida para negociar ventajas para sus ciudadanos en los controles que también rigen en los Estados Unidos.

Desde hoy, por una iniciativa de la Secretaría estadual de Turismo, para congraciarse con los turistas molestos, los norteamericanos que lleguen a Rio serán recibidos con un brindis, una rosa y una remera con la inscripción «Rio loves you» (Rio te ama).

El registro dactilar y fotográfico, que aún regirá en las otras ciudades de Brasil, había sido ordenado por un juez federal de Mato Grosso do Sul en «reciprocidad» por las medidas de seguridad similares vigentes en Estados Unidos para los ciudadanos brasileños y de otros países a los que se les exige visa.

El gobierno brasileño, que para disgusto de los Estados Unidos se abstuvo de apelar la medida judicial a pesar de que ésta interfiere en su política exterior, ha dicho que pedirá la suspensión de las medidas en caso de que la Casa Blanca también acepte flexibilizar el control a los brasileños, lo que por ahora ha sido rechazado.

Las negociaciones para que los ciudadanos de Brasil sean excluidos de los controles en Estados Unidos fueron planteadas por el canciller brasileño, Celso Amorim, en una conversación que tuvo la semana pasada con su homólogo estadounidense, Colin Powell. El norteamericano cuestionó el tratamiento que estaban recibiendo los visitantes estadounidenses en Brasil, y Amorim insistió en que la medida podrá ser revisada en caso de que los brasileños tengan un «tratamiento digno» en los aeropuertos estadounidenses. Según Powell, algunos ciudadanos de su país debieron esperar hasta nueve horas para que la policía brasileña les tomara las huellas dactilares y fotografías en el aeropuerto de Rio de Janeiro.

• Grupo especial

En lugar de cuestionar la medida ante la Justicia, como esperaba EE.UU., el gobierno brasileño, mediante decreto publicado ayer en el «Diario Oficial», creó un grupo especial para que decida en 30 días cómo tendrán que ser fichados los visitantes, pero aclaró que «las sugerencias deberán tomar en cuenta el principio de reciprocidad». El polémico asunto, según diplomáticos brasileños, iba a ser abordado en el encuentro privado para el que se preparaban al cierre de esta edición en Monterrey (México) Lula y el presidente estadounidense, George W. Bush.

La decisión de un tribunal de suspender tal control en Rio de Janeiro, adonde llega 60% de los turistas estadounidenses que visitan Brasil, redujo la tensión y, con ello, el poder de negociación de los brasileños. La polémica medida fue suspendida en esa ciudad por solicitud de las autoridades municipales, que la semana pasada presentaron un recurso judicial alegando que los controles afectan al turismo y perjudican económicamente a la ciudad.

El alegato de la municipalidad fue aceptado por el magistrado
Catao Alves, presidente del Tribunal Regional Federal, con sede en Brasilia, quien consideró que el control puede provocar «millonarias pérdidas a la economía nacional» ante la posible fuga de turistas.

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