En una semana desplegará ONU su fuerza en el Líbano
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Además del previsto aporte europeo, existe la posibilidad de que participen países de origen musulmán. Así lo afirmó el premier italiano, Romano Prodi, quien afirmó que «el diálogo con países musulmanes está en marcha y existe un acuerdo general para que estén presentes en el Líbano». «Esto es lo que me dijo Annan», precisó Prodi. Israel se había opuesto durante las negociaciones a que la FINUL sea integrada por Indonesia y Malasia por sospechar que podrían apoyar a Hizbollah.
Por su lado, el vicepremier italiano Massimo D'Alema envió un mensaje conciliador al indicar que los militares de su país «no irán a la guerra» sino que participarán como «amigos» tanto de libaneses como de israelíes «para defender y consolidar la paz». «Italia es un país pacífico y no somos parte de ningún conflicto», dijo el también ministro del Exterior, en una entrevista concedida a la revista «Time».
En la nota, D'Alema habló de su satisfacción por la participación de su país en la misión, aunque advirtió que «podría ser muy extensa». El funcionario dijo, además, que los objetivos de la fuerza internacional en el Líbano son «garantizar y consolidar la paz, ayudar al Líbano a recobrar la unidad y la soberanía plena y tranquilizar a Israel, en el sentido de que comprenda que la seguridad puede ser garantizada por la comunidad internacional, sin necesidad de hacer una guerra».
La nueva FINUL toma cuerpo después de más de 15 días de vacilaciones. Los últimos detalles de las tropas se decidirán hoy durante una reunión que celebrarán en Nueva York los países participantes en la misma.
Sobre el terreno, la FINUL permitirá que el ejército israelí concluya su retirada del sur del Líbano y que las tropas libanesas tomen el control de este territorio gracias al apoyo de una fuerza internacional más robusta y con capacidad disuasoria ante cualquier iniciativa hostil de Hizbollah.
En cambio, el gobierno libanés se ha negado a recurrir a las tropas internacionales para la vigilancia de su frontera con Siria, vista la oposición de Damasco a un despliegue en su línea divisoria. Las autoridades sirias amenazaron incluso con responder con el cierre de esta frontera, una eventualidad que estrangularía económicamente al Líbano.
El problema es que Israel sostiene que Hizbollah recibe a través de Siria armamento y los misiles que utiliza para atacar las ciudades del norte del Estado hebreo. Quiere por tanto que sea la FINUL la que vigile el contrabando de armas como condición previa para levantar el bloqueo al Líbano.




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