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Kerry logró la victoria en el tercer y último debate con Bush, celebrado en la noche del miércoles en Tempe (Arizona), según coincidieron los diversos sondeos realizados inmediatamente después del cara a cara.
Aunque esas encuestas rápidas no pueden medir algunas variables acerca de si el debate cambió el sentido de voto de los consultados, sí coinciden en que John Kerry ofreció una impresión más sólida que su rival.
Los márgenes de victoria del senador demócrata por Massachusetts sobre el actual inquilino de la Casa Blanca oscilan entre 52-39 por ciento (CNN), 36-29 por ciento (CBS) y 42-41 por ciento (ABC, en una encuesta con mayoría de consultados republicanos).
La mayoría de los comentaristas televisivos coincidió también en la victoria de Kerry, quien mostró un mejor uso de los argumentos y las cifras que Bush en cuestiones como desempleo, déficit presupuestario o sanidad.
El presidente apareció poco cómodo defendiendo la gestión de su gobierno ante los ataques, y por ello optó por lanzar dardos contra Kerry, con el objetivo de tratar de desacreditar a su rival, sin ofrecer apenas propuestas nuevas.
Hasta ahora, las victorias del senador demócrata en los dos debates previos (30 de septiembre y 8 de octubre) han ido acompañadas de una clara mejora suya en los sondeos de intención de voto.
Kerry llegó al primer debate de Miami con una desventaja clara, aunque no decisiva, respecto a Bush en prácticamente todas las encuestas a escala nacional.
Ahora, las encuestas muestran un empate técnico, ya que cualquier ventaja de uno u otro candidato es mínima y no supera el margen de error estadístico.
John Kerry incluso marcha por delante en algunos estados que son realmente decisivos para ganar el Colegio Electoral, como Ohio o Wisconsin, según sondeos locales divulgados en la noche del miércoles.
La última encuesta a escala nacional, realizada para ABC y el diario "The Washington Post" y divulgada el miércoles, colocó a Kerry por delante de Bush por una ventaja mínima (49 a 48 por ciento), dentro del margen de error.
Sin embargo, el hecho de que Bush tenía una ventaja de seis puntos (51 a 45 por ciento) en la encuesta de ABC-Washington Post el pasado lunes, parece confirmar la recuperación de Kerry, confirmada en todos los sondeos divulgados en los últimos días.
Mientras los dos aspirantes a la Casa Blanca reanudan hoy su campaña por varios estados indecisos, ambas campañas van a esperar impacientes entre dos y tres días a los resultados de encuestas más reposadas, que intenten medir el impacto del último debate en la intención de voto de los ciudadanos.
Más importante aún será ver el impacto en los estados indecisos, aquellos en que Bush y Kerry están muy igualados y donde realmente se jugará la presidencia de Estados Unidos.
El principal asesor político de Bush, Karl Rove, trató de restar importancia a las tres victorias de Kerry recurriendo a la historia, al recordar que ha habido otras elecciones en el pasado en que el vencedor final no fue el ganador de los debates.
Sin embargo, el presidente estadounidense afronta problemas en otro frente, y es que la última encuesta sobre su gestión al frente del país (que realiza la empresa Gallup de forma periódica), muestra que el nivel de aprobación de Bush está volviendo a bajar.
La aprobación de la labor de Bush en la Casa Blanca ha caído de nuevo a menos del 50 por ciento: un 47 por ciento aprueba su trabajo (la cifra más baja desde julio) y 49 por ciento la rechazan, según esa encuesta, divulgada esta semana.
Y los analistas recuerdan que, tradicionalmente, un presidente que busca la reelección y, a menos de tres semanas de los comicios no alcanza el 50 por ciento de intención de voto ni de aprobación en el cargo, acaba perdiendo la votación.
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