Era aprobada anoche la resistida reforma de Lula
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La firmeza de Lula -quien se reunió a lo largo del día con líderes legislativos- para apurar los tiempos de una reforma que hace pocas semanas parecía condenada a no ser votada hasta fin de año hizo que los mercados financieros repuntaran ayer tras las fuertes caídas del lunes. Un día después de que el real cayera a su nivel más bajo desde el 17 de abril, la moneda brasileña se apreció ayer 1,6% para cerrar a 3,021 por dólar.
El proyecto original establecía que ninguno de esos funcionarios podría ganar más de 75% del salario de un juez del Supremo Tribunal Federal (STF, Corte Suprema), establecido en 17.170 reales (5.600 dólares). Los funcionarios pretendían elevar ese techo a 90,25%, pero se acordó dejarlo en 85,5%. También se definió que quienes demoren su jubilación, pese a estar en condiciones de tramitarla, se verán librados de aportar 11% de su salario en concepto de impuesto al sistema. También se estableció que los 40 millones de trabajadores del sector informal que quieran adherirse a la Seguridad Social podrán hacerlo mediante el pago de una tasa equivalente de 8% del salario mínimo (80 dólares mensuales), menos de la mitad que los trabajadores del sector formal.
Empleados públicos contrarios a la reforma protagonizaron incidentes frente al Congreso en Brasilia. Un grupo de ellos quemó banderas y carnés de afiliación del gobernante Partido de los Trabajadores (PT), lo que generó una indignada reacción entre otros manifestantes.
Entre los manifestantes se mezclaron algunos conocidos legisladores radicales del PT, como la senadora Heloísa Helena, quien coreó junto con quienes protestaban: «Soy de la lucha, soy radical; esta reforma es del Banco Mundial». El gobierno no esperaba que los diputados ultraizquierdistas (quienes, junto con Helena, enfrentan pedidos de expulsión del PT) votaran a favor del proyecto oficial.
Al percibir la posibilidad de una invasión del Congreso, y tras recibir varios botellazos, la policía consiguió contener a los manifestantes con empujones y bastonazos.
Otros exaltados lograron romper las vallas de seguridad instaladas para impedir la entrada de manifestantes en el palacio legislativo, que era vigilado por 150 policías militares.
Se espera que hoy lleguen a Brasilia cerca de 40.000 funcionarios de todo el país para sumarse a la protesta. Esta y el temor a que se produzcan incidentes fueron las causas de que el gobierno adelantara la votación, prevista inicialmente para la tarde de hoy.
«El partido, después de asumir el gobierno, ha invertido su discurso», aseguró Silverio Barreto Filho, de 54 años, auditor fiscal. Desde un altavoz situado en un camión estacionado frente al Congreso, Evandro Luiz, fundador del PT en el estado de Pernambuco, también quemó su carné de afiliado, alegando sentirse «avergonzado».




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