Las imágenes capturadas por el pasajero Ritchie Denholm expusieron el tenso momento que se vivió en un trayecto de la aerolínea Ryanair hacia Palma de Mallorca, España. Allí, un hombre en evidente estado de ebriedad agredió físicamente a los oficiales de vigilancia y debió ser reducido a bordo. Si bien el violento incidente sucedió hace unos días, la escena trascendió públicamente tras conocerse la grabación y el relato del testigo.
El hombre, cuya identidad no fue revelada, abordó el avión junto a su pareja. Ambos aparentaban encontrarse bajo los efectos del alcohol. “Poco después de subir tuvieron una discusión y ahí empezó todo. La tripulación intervino y logró contener la situación hasta el aterrizaje, pero cuando se enteraron de que iban a ser arrestados volvieron a alterarse. Algunos pasajeros estaban asustados y conmocionados”, explicó Denholm.
En las imágenes se observa el momento exacto en que el hombre agrede físicamente a uno de los tres agentes de la Guardia Civil española que intervenían en el conflicto. La reacción policial fue inmediata: uno de los oficiales logró derribarlo y lo redujo a golpes en el piso. Finalmente, el hombre fue sacado a la fuerza de la aeronave y quedó formalmente detenido.
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Un pasajero subió borracho a un avión en España, intentó atacar a un policía y recibió una golpiza. El video.
Ryanair exige limitar la venta de alcohol en los aeropuertos tras los últimos incidentes
Este tipo de episodios reabre un debate que la propia aerolínea viene impulsando. Hace pocas semanas, el director ejecutivo de Ryanair, Michael O’Leary, reclamó públicamente que las terminales aéreas limiten las bebidas alcohólicas antes de los despegues matutinos. El directivo argumentó ante el diario The Times que la empresa debe desviar casi un vuelo diario por culpa de personas alcoholizadas: “No logro comprender por qué alguien está sirviendo alcohol a las cinco o seis de la mañana”, cuestionó.
El directivo apuntó contra los beneficios regulatorios de las terminales aéreas, argumentando que las excepciones en los horarios de venta de estas bebidas fomentan estos escenarios de violencia. En ese sentido, sugirió cruzarlos con los datos del boleto del viajero: “No debería servirse alcohol en los aeropuertos fuera del horario permitido para los bares”, señaló, a la vez que propuso fijar un tope de dos tragos por pasajero controlado mediante la tarjeta de embarque.
Para cerrar, deslindó de responsabilidad a la aerolínea y disparó contra el negocio comercial de los aeródromos: “Nosotros actuamos de manera razonablemente responsable. Quienes no lo hacen y obtienen ganancias con esto son los aeropuertos”.
El año pasado, Ryanair anunció que impondrá multas de 500 euros, u$s569, a los pasajeros que incurran en conductas indebidas que deriven en su expulsión de un vuelo.